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Programa de cribado de cáncer de cérvix

Osakidetza ha iniciado ya el Programa piloto de Cribado Poblacional de Cáncer de Cérvix, con el envío de las primeras cartas a las mujeres de entre 25 y 29 años de la comarca de Debabarrena. El programa irá extendiéndose paulatinamente al resto de Euskadi durante el año 2019, culminando su total implantación en el año 2023.

Contacto para la ciudadanía:
Programa de Detección Precoz
Teléfono gratuito: 900 222 002
programacervix@osakidetza.eus

Es un cáncer que aparece cuando las células del cuello de útero se vuelven anormales y empiezan a crecer de forma incontrolada. Generalmente el cáncer tarda mucho tiempo en desarrollarse, más de 10 años, por lo que se dispone de un plazo prolongado para detectarlo, tratarlo y curarlo.

El cuello del útero o cérvix es la parte más inferior del útero (o matriz) y se encuentra justo encima de la vagina.

La causa principal del cáncer de cuello de útero es el Virus del Papiloma Humano (VPH).

El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente y el 80% de las mujeres sexualmente activas se infecta por algún tipo de este virus a lo largo de su vida. No hay un tratamiento para el VPH, pero en la mayoría de los casos evoluciona espontáneamente a la curación. Este proceso puede durar varios años, por lo tanto, la mayoría de mujeres tienen una infección transitoria que no supone riesgo alguno ya que el VPH acaba eliminándose totalmente.

En general, estas infecciones pasan desapercibidas. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de casos (en torno al 10-15%) en que la infección se mantiene en el tiempo (más de 10 años), se pueden producir cambios en las células del cuello uterino  que derivan en el desarrollo de lesiones premalignas que con el tiempo pueden evolucionar a un cáncer.

En definitiva, el cáncer de cuello de útero es una complicación grave, pero extremadamente infrecuente, de un fenómeno relativamente común: la infección por el VPH.

Hay más de 100 tipos diferentes de VPH. De ellos, 15-20 afectan de diferente manera a la zona genital masculina o femenina. Podemos dividirlos en dos grandes grupos:

  • De alto riesgo para el cáncer de cuello uterino (VPH-AR). De éstos, los VPH 16 y 18 son responsables del 70% de los casos de cáncer de cuello de útero.
  • De bajo riesgo para cáncer de cuello uterino. De ellos, los VPH 6 y 11 están relacionados con lesiones benignas como las verrugas genitales o condilomas.

El VPH se transmite a través de las relaciones sexuales (homosexuales y heterosexuales). No es necesario el coito ya que también puede transmitirse a través del contacto de las zonas genitales. Por tanto el preservativo reduce el riesgo de transmisión pero no lo elimina.

Casi todas las personas infectadas por este virus no tienen síntomas y pueden transmitirlo sin saberlo. El riesgo de tener VPH aumenta con el número de parejas sexuales.

No hay forma de saber con certeza cuándo se contrajo el VPH o quién se lo transmitió. Una persona puede tener el VPH durante muchos años antes de que se le detecte. Por tanto, tener el VPH no significa que la paciente o su pareja estén teniendo una relación sexual con otra persona. Todavía no hay una prueba de VPH para los hombres.

El cáncer de cuello de útero se puede prevenir mediante:

  • La vacuna del VPH. Las vacunas protegen de forma eficaz frente a los principales tipos de VPH que causan las lesiones premalignas y malignas de cérvix. Actualmente está incluida en el calendario de vacunación infantil para las niñas de 12 años ya que es muy eficaz para prevenir la infección de VPH antes de haber empezado a mantener relaciones sexuales. A pesar de ello, la vacuna también puede ser útil en mujeres que han tenido o han estado expuestas al VPH ya que a diferencia de lo que ocurre con otras infecciones, el antecedente de una infección previa no protege completamente frente a la adquisición de nuevas infecciones por estos mismos tipos de VPH.
  • Las pruebas de detección del cáncer de cuello de útero: citología y prueba del VPH. Actualmente Osakidetza oferta la realización de estas pruebas en su Programa de detección Precoz de Cáncer de Cérvix.
  • El uso correcto del preservativo reduce notablemente las posibilidades de transmisión, aunque no las elimina totalmente, ya que el VPH puede afectar a las áreas que no están cubiertas por él.

Hay factores que dificultan la eliminación del virus del VPH tras la infección:

  • Fumar. El consumo de tabaco disminuye la capacidad del sistema inmune para eliminar la infección VPH. El tabaquismo favorece la persistencia de la infección y por tanto incrementa el riego de aparición de lesiones premalignas.
  • Tomar anticonceptivos orales. Diversos estudios encuentran un leve incremento de persistencia del VPH entre las mujeres que han utilizado durante muchos años anticonceptivos hormonales orales. Este riesgo disminuye tras dejar el tratamiento. El uso del dispositivo intrauterino (DIU) no incrementa dicho riesgo o incluso lo disminuye. Dado que los anticonceptivos hormonales pueden tener efectos beneficiosos en otras áreas, se aconseja consultar con el ginecólogo para valorar el balance entre los riesgos y beneficios antes de tomar una decisión sobre el método anticonceptivo más adecuado.
  • Enfermedades que alteran la inmunidad: infección por el virus de la inmunodeficiencia humana(VIH), personas con trasplantes...

El Programa Poblacional de Prevención de Cáncer de cérvix de Osakidetza comienza en junio de 2018, mediante el envío de las primeras cartas en la zona de Debabarrena y con el objetivo de ir extendiéndose paulatinamente al resto de la CAPV durante el último trimestre de 2018 y año 2019. Durante los próximos 5 años se irá desarrollando de la siguiente manera:

  • 1º año: mujeres 25-29 años
  • 2º año: mujeres 30-34 años
  • 3º año: mujeres 35-44 años
  • 4º año: mujeres 45-54 años
  • 5º año: mujeres 55-65 años

No obstante, si alguna persona desea participar en el programa con anterioridad a recibir la invitación, puede hacerlo como hasta ahora, acudiendo a la matrona de Atención Primaria.

El objetivo es detectar de forma precoz lesiones premalignas y el cáncer en sus fases iniciales.

Este tipo de programas ha demostrado claramente su eficacia, puesto que su aplicación de forma adecuada y sistemática en determinados países ha conseguido reducir en un 70-80% la incidencia y mortalidad por este cáncer. Este beneficio se debe a la detección de lesiones premalignas asintomáticas cuyo diagnóstico y tratamiento evita su progresión a cáncer.

¿En qué consisten las pruebas que se utilizan en el Programa de detección precoz  del cáncer de cuello de útero? (citología/prueba del VPH)

Las pruebas están basadas en el análisis de una muestra de secreción del cuello uterino. Esta muestra se enviará para su análisis con microscopio y nos permitirá, bien detectar la presencia del virus (prueba de VPH), o bien detectar mínimas alteraciones celulares más importantes sugerentes de lesiones premalignas (citología cervical).

Es una prueba sencilla e indolora que no precisa ningún tipo de preparación. Consiste en tomar una muestra de las células que recubren el cuello del útero. Se realiza mediante la colocación de un instrumento llamado espéculo a través de la vagina que permite observar el cuello uterino y recoger la muestra. Por lo general, suele ser una matrona la que realiza esta prueba.

Tanto la citología como la prueba VPH se utilizan en los programas de prevención del cáncer de cuello de útero. La citología se ha utilizado clásicamente en mujeres a partir de los 25 años repitiendo la prueba cada tres años. Recientemente, se ha incorporado la prueba VPH en la prevención del cáncer de cuello de útero ya que es más sensible que la citología (mayor capacidad de detección) y permite alargar con seguridad el intervalo entre pruebas hasta 5 años. Dado que la infección por el VPH es muy frecuente en mujeres jóvenes y en estos casos casi siempre es transitoria, la prueba VPH se realiza a partir de los 35 años.

¿Quién debe realizarse la prueba?

Todas las mujeres con edades comprendidas entre los 25 y los 65 años que tienen o hayan tenido relaciones sexuales:

  • Entre los 25-34 años: citología cada 3 años.
  • Entre los 35-65 años: detección VPH cada 5 años. La prueba de VPH que se realiza en este grupo de edad tiene una mayor sensibilidad para la detección de lesiones precancerosas, por lo que realizarse la prueba con más frecuencia no tiene ningún beneficio.

A partir de los 65 años, si las pruebas anteriores han sido normales, no es necesario repetirlas.

Las mujeres vacunadas frente a VPH también deben hacerse pruebas de detección precoz de cáncer de cuello de útero, ya que la vacuna a pesar de ser muy eficaz no protege frente a todos los tipos de VPH.

 Las mujeres que nunca han tenido relaciones sexuales tienen un riesgo muy bajo de desarrollar cáncer cervical, por lo que pueden elegir si hacerse o no la prueba. En el caso de que una mujer en el momento actual no tenga actividad sexual, pero la haya tenido en el pasado, es recomendable continuar con las pruebas periódicas en los intervalos recomendados.

Es necesario tener en cuenta antes de hacerse la prueba que:

  • No se debe realizar durante la menstruación.
  • No utilizar medicamentos administrados por vía vaginal durante los tres días anteriores a la prueba.

¿Por qué no están indicadas las pruebas de detección de cáncer de cuello de útero en mujeres menores de 25 años o mayores de 65 años?

El cáncer de cuello uterino es muy raro en mujeres menores de 25. En la adolescencia el cuello uterino se encuentra todavía en desarrollo, lo cual significa que podría dar resultados anormales cuando en realidad se trata de un proceso fisiológico normal. Estas situaciones podrían conducir a iniciar tratamientos cuando no son necesarios. Por lo tanto, la detección precoz en estos casos sería más perjudicial que beneficiosa.

La evidencia científica muestra que es a partir de los 25 años cuando el programa de detección precoz de cáncer uterino tiene beneficios para las mujeres.

Por encima de los 65 años, teniendo en cuenta la historia natural y progresión del cáncer de cuello uterino, y si se ha seguido el programa de detección precoz en el periodo de edad indicado, es muy poco probable que se desarrolle la enfermedad.

¿Cuáles pueden ser los resultados de las pruebas (citología/prueba de VPH) y qué quieren decir?

Si la citología es negativa o el VPH no se detecta, el riesgo de tener lesiones premalignas es muy pequeño, por lo que pueden seguir sus controles rutinarios

En el caso de las mujeres de 25 a 34 años a las que se realice citología, la mayoría va a tener una citología normal. Sólo 4 de cada 100 mujeres tendrán una citología anormal. Ello no significa tener cáncer ya que la mayor parte estas mujeres con un resultado anormal de citología no requiere tratamiento.

En las mujeres de 35 a 65 años el resultado de la prueba del VPH podrá ser positivo o negativo:

  • Un resultado negativo significa que no tiene un tipo de VPH que esté asociado al cáncer de cuello uterino.
  • Un resultado positivo significa que tiene un tipo de VPH que podría estar relacionado con una lesión en el cuello uterino. Esto no significa que tenga cáncer de cuello uterino. En este caso, la matrona le volverá a hacer la prueba de VPH dentro de 1 año, ya que muchas infecciones desaparecen por sí solas, y de momento no son necesarios más estudios.

Un resultado anormal de la citología (SIL/CIN) o una segunda prueba VPH positiva al año, significa que usted podría ser portadora de una lesión premaligna del cuello de útero, por lo que deberá ser sometida a un estudio ginecológico más detallado que permita confirmar esta sospecha. En estos casos se le realizará una prueba llamada colposcopia.

Los resultados se enviarán por carta o mediante llamadas telefónicas, por lo que es importante que tenga actualizados sus datos de contacto en el Centro de Salud. También es posible consultar los resultados a través de la Carpeta de salud desde su móvil u ordenador (en la web www.osakidetza.euskadi.eus o desde la app de Osakidetza). Si no dispone de claves puede solicitarlas en su Centro de Salud.

¿Qué es la colposcopia?

La citología y el VPH no son pruebas diagnósticas. Sirven para determinar las personas que tienen un riesgo más alto de tener una lesión cervical. Por tanto el resultado anormal de estas pruebas significa que será necesario realizar un procedimiento específico, colposcopia y biopsia, para obtener un diagnóstico y descartar que existan lesiones precancerosas o cáncer de cuello uterino.

La colposcopia consiste en explorar el cuello del útero mediante una lente a bajo aumento llamado “colposcopio” que permite al ginecólogo examinar el cuello del útero con mayor precisión. Tras aplicar una serie de líquidos, las lesiones premalignas del epitelio se hacen visibles por lo que podemos observar su tamaño y localización exacta. Esta prueba no suele producir molestias adicionales a las que pueda producir la toma de la citología.

Si la colposcopia visualiza alguna alteración en el cuello de útero sugestiva de lesión, su ginecólogo realizará una pequeña biopsia del área anormal. Para ello, se utilizan unas pinzas especiales que obtienen un pequeño fragmento de tejido. Este procedimiento no requiere ningún tipo de anestesia, solo notará una pequeña molestia. No requiere tampoco analgesia ni reposo tras su realización. El análisis de la biopsia permite obtener el diagnóstico definitivo. Este diagnóstico es esencial para definir en qué casos será necesario tratar o simplemente realizar controles periódicos según el grado y características de la lesión y la paciente. El ginecólogo le proporcionará toda la información al respecto durante la realización de la prueba.

Fecha de última modificación:


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