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Cuida tu corazón

Reducción del riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular

El riesgo cardiovascular se puede calcular de forma aproximada mediante unas tablas. Según el resultado las personas se clasifican en un riesgo teórico bajo, medio o alto.

 

Independientemente del riesgo que tenga cada persona, todos deben realizar una vida cardiosaludable, ya que aunque uno se encuentre con riesgo bajo o moderado, esto no garantiza que no se estén estropeando las arterias. Por lo tanto, aunque el riesgo no sea elevado, siempre es importante cuidar nuestras arterias ya que todos tenemos cierto riesgo que puede mejorarse.

 

En el caso de que al analizar tu riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular el resultado sea que es alto, por lo tanto, sabes que eres una persona de alto riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular:

 

  • abandonar el tabaco (sí fumas) es imprescindible junto a
  • una alimentación cardiosaludable,
  • el control del sobrepeso,
  • realizar ejercicio y
  • mejorar el colesterol/tensión arterial.

 

Sí todas estas medidas no consiguen controlar los factores de riesgo y reducir el riesgo teórico que existe, habitualmente se aconsejan fármacos, pero para tomarlos por un periodo prolongado de tu vida.

 


El abandono del tabaco, si fumas, es el factor de riesgo modificable que puede dar mejores resultados para conseguir reducir el riesgo.

 

No se deben mirar los factores de riesgo de forma aislada, sino dentro del contexto del riesgo cardiovascular. De esta forma se puede decidir sobre cual actuar inicialmente y tener unos objetivos a alcanzar de cada uno de ellos.

 

Es importante no olvidar la importancia para reducir el riesgo cardiovascular:

  • Abandono del tabaco 
  • Comer de forma saludable. 
  • Reduciendo la toma de sal. 
  • Mantenga el peso y el perímetro o tamaño de la cintura.
  •  Realice ejercicio de forma regular.
  • Reduzca el consumo de alcohol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sí se tiene un riesgo elevado de desarrollar una enfermedad cardiovascular a pesar de estas medidas, se suele iniciar el tratamiento farmacológico (con pastillas) que disponemos y ha mostrado ser eficaz. Este tratamiento farmacológico para reducir el riesgo cardiovascular se basa en bajar las cifras de colesterol y glucosa, así como reducir la tensión arterial si estuviera elevada.

 

Las medicaciones para reducir el colesterol, los fármacos para el control de la tensión arterial elevada y de la glucemia han probado ser eficaces, reducir el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular y mejorar el pronóstico de aquellos pacientes que ya han sufrido una enfermedad cardiovascular. Deben ser indicados por su médico y habitualmente son tratamientos que son crónicos, probablemente de por vida, salvo que haya alguna incidencia o cambio.

 

Los fármacos que reducen el colesterol y la tensión arterial no dejan de hacer efecto. La retirada de la medicación habitualmente provoca (sí la persona no ha cambiado sus hábitos de vida) que los valores de colesterol o tensión arterial suban de nuevo y vuelvan a sus valores de partida.

 

 

Fecha de la última modificación: 21/06/2012

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