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Cuida tu corazón

La Tensión arterial puede no provocar síntomas

La elevación de la tensión arterial, una presión aumentada que sufren la pared de nuestros vasos, es lo que conocemos como Hipertensión arterial.

 

 

La tensión arterial en las arterias sube cuando el corazón bombea la sangre, es la tensión sistólica o alta, el valor más elevado de la cifra de tensión. La tensión arterial en las arterias baja cuando el corazón se relaja, es la tensión diastólica o baja, el valor más bajo de la cifra de tensión arterial. Sí le dicen que tiene 13 y 8, es que tiene 130 de sistólica o alta y 80 de diastólica o baja.

 

Se recomienda tener cifras de tensión arterial en torno a 120 de alta y a 80 de baja. Por encima de 140 y 90 se considera elevada. Una toma aislada de tensión arterial alta, no indica necesariamente que su cifra de tensión arterial esta elevada. La presencia de tensión arterial elevada se confirma con la toma repetida.

 

Se considera más dañina la elevación de la presión arterial sistólica o alta, ya que favorece la posibilidad de desarrollar daño vascular y cardiaco.

 

La presión elevada sobre la pared de los vasos sanguíneos los daña e inflama, favoreciendo el desarrollo de arterioesclerosis. Puede provocar lesión en los vasos sanguíneos de cualquier parte del cuerpo (cerebro, riñones, piernas, etc.). Por otra parte, hace trabajar con más fuerza al corazón, lo que puede provocar que se vuelva gordito y más rígido, al aumentar el músculo y en consecuencia que nuestro corazón se canse antes por el exceso de trabajo, favoreciendo la aparición de Insuficiencia Cardiaca. Un corazón con más músculo junto a arterias enfermas favorece que se produzca angina de pecho e infarto.

 

El riñón puede ser la causa de la presencia de hipertensión, pero también puede sufrir por la tensión arterial elevada y acaba estropeándose y favorecer el inadecuado funcionamiento renal. La hipertensión provoca insuficiencia renal y la insuficiencia renal sube la tensión arterial.

 

La consecuencia más temible de la tensión arterial, por sus secuelas, es la que se puede producir en las arterias o vasos del cerebro. La tensión elevada debilita los vasos cerebrales favoreciendo que se obstruyan, lo que puede producir infartos cerebrales o puede favorecer la rotura de las arterias y la aparición de hemorragias cerebrales.

 

Por lo tanto los órganos que más frecuentemente se ven afectados por la tensión arterial elevada son el corazón, los vasos sanguíneos, el cerebro y los riñones.

 

La tensión elevada, salvo que presente valores muy elevados, no suele producir síntomas.

 

En la mayoría de los casos se descubre de forma casual que una persona es hipertensa o de tensión elevada.

 

Habitualmente a partir de los 40 o 50 años (esto es muy variable) al acudir a un centro sanitario por otro motivo o en una revisión de empresa empiezan a observarse cifras de tensión que van poco a poco subiendo. En las mujeres puede comenzar la tensión a estar mas elevada, de forma más brusca, coincidiendo con la menopausia.  

 

A veces, la presencia de tensión arterial elevada se asociar a síntomas coincidiendo con las horas en las que se tiene la presión mas elevada (por la mañana). Estos síntomas son variables y van desde dolor de cabeza (en la zona de la nuca), sensación de inquietud, nerviosismo, palpitaciones con latidos fuertes en el pecho, o sangrado de nariz. El tratamiento de la tensión arterial suele aliviar estos síntomas.

 

Que la persona no tenga síntomas con la tensión elevada, no quiere decir que no tenga riesgo de sufrir sus consecuencias.

 

La tensión arterial alta, va dañando las arterias, el corazón, el cerebro y los riñones fundamentalmente, incluso en ausencia de síntomas.

 

 En las etapas iniciales de la tensión arterial elevada, lo mas importante es revisar los factores que pueden estar favoreciendo la subida de la tensión. Es posible que su médico cuando observe inicialmente que tiene la tensión elevada no le mande pastillas. Al comienzo, sino es muy elevada u observa algún riesgo, puede  estar indicado únicamente vigilar la evolución de la tensión sin poner pastillas, con tomas periódicas de la tensión en el centro de salud para identificar en que momento puede ser necesario poner medicación.

 

 

 

  

Sí Usted es una persona con riesgo de que le suba la tensión (sus padres o hermanos son de tensión alta o tiene una enfermedad renal o diabetes) o ha comenzado a observar que sus cifras de tensión arterial están subiendo o sí es hipertenso tomando medicación, es importante que evite los factores que favorecen la subida de la tensión arterial como:

  

 

 

  • Reduzca la toma de alcohol.
  • Abandone el tabaco.
  • Reduzca la toma de sal,
  • Aumente en su alimentación las frutas y los productos frescos de temporada.
  • Baje de peso si hay sobrepeso u obesidad (calcule su índice de masa corporal).
  • Evite ejercicios intensos, especialmente sino los realiza regularmente.
  • Haga ejercicio regular, no muy intenso.
  • Evite las situaciones de estrés o ansiedad.

 

Fecha de la última modificación: 07/05/2013

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