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Cuida tu corazón

¿Quiere saber más sobre síncope y parada cardiorrespiratoria?

El corazón con sus contracciones o latidos consigue bombear la sangre a todo el cuerpo. La distribución de la sangre por nuestro cuerpo se realiza a través de los vasos sanguíneos, (arterias y venas), que son como tuberías que se encuentran por todo nuestro cuerpo. La sangre transporta el oxígeno y todo lo que las diferentes partes de nuestro cuerpo pueden necesitar para realizar sus funciones.

 

Cuando en nuestro cuerpo no se realiza una correcta distribución del riego sanguíneo de forma transitoria, pero un problema del corazón no es la causa, el corazón sigue latiendo, se puede producir una caída de la persona al suelo con pérdida de conocimiento, es lo que conocemos como síncope o desmayo banal.

 

El síncope es la pérdida transitoria y reversible de la conciencia, que por ausencia de fuerza de los musculos del cuerpo provoca la caída al suelo de la persona que lo sufre, pero esa persona sigue respirando con normalidad y es capaz, por sí sola, de recuperarse en segundos o pocos minutos. Enseguida la persona parpadea o intenta hablar. El síncope es lo que llamamos habitualmente “desmayo” o “lipotimia”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La “lipotimia” o “síncope” suele ocurrir de forma repetida en personas jóvenes, (es frecuente en adolescentes), en determinadas situaciones aparece con mayor frecuencia (en ambientes calurosos o cerrados) y suele haber circunstancias y síntomas que le avisan a la persona de que va a desmayarse (suele ir precedido de sudor, mareo, zumbido de oídos, etc.). Estos “sincopes” suelen llamarse “vasovagales”, son benignos y no tienen riesgo, (salvo el golpe de la caída al suelo).

 

El problema del síncope es que en otras ocasiones, se puede producir un desmayo o síncope transitorio, también con recuperación de la persona y sin que deje de respirar, pero puede haber una enfermedad que lo ha producido (habitualmente cardiaca). Esto puede provocar confusión en la interpretación o diagnóstico, por lo que los síncopes deben ser valorados por su médico.

 

Sí una persona padece un desmayo o síncope, aunque se recupere sin problemas, pero no había tenido sincopes hasta ese momento, especialmente sí ha sufrido una enfermedad cardiaca o toma medicación para el corazón, debe consultarlo con su médico en los siguientes días.  Un síncope o desmayo que tarda en recuperar el conocimiento o la persona no se encuentra bien posteriormente, debe ser valorado en ese momento.

 

Hay datos de un síncope que le deben alertar. Sí con el síncope nota síntomas como fatiga, falta de aire, compresión en el pecho, palpitaciones o sí el síncope se repite en el mismo día o no se recupera totalmente, debe acudir a un servicio de urgencias inmediatamente.

 

Otro motivo de pérdida brusca de conocimiento es el paro cardiaco. Un paro cardiaco es el cese brusco e inesperado del latido o bombeo cardiaco y en consecuencia también se detiene la circulación de la sangre y la oxigenación. La parada cardiaca provoca en pocos segundos el cese de la respiración, por este motivo es también llamada “parada cardiorespiratoria”.

 

La parada cardiaca o cardio-respiratoria provoca la caída al suelo de la persona que lo sufre, pero la diferencia de la lipotimia en que no respira y lo que es más importante, la correcta circulación sanguínea no se va a recuperar espontáneamente.

 

La parada cardiaca suele ser inesperada y brusca, puede que pocos minutos antes la persona se haya encontrado bien, por lo que puede provocar que en los primeros minutos no se de uno cuenta de la gravedad de la situación y no se reaccione inmediatamente.

 

En otras ocasiones, la parada cardiaca ha podido ir precedida durante un tiempo variable de mal estar, dolor en el pecho o palpitaciones. Se ha podido interpretar la situación como algo sin mucha importancia (mala digestión) o que nos estemos dirigiendo hacia el hospital. 

 

El cese del latido cardiaco y de la respiración provoca la muerte súbita en 5  o 10 minutos desde que se produce el desmayo o desplome de la persona. Sí se reanuda el latido cardiaco en pocos minutos y se soluciona lo que ha provocado la parada cardiaca, probablemente esa persona pueda vivir muchos años con buena calidad de vida.

 

El primer paso es avisar a los servicios de Emergencias. Cuando estemos hablando con la persona al otro lado del teléfono, es importante explicarle al operador la situación del paciente ya que le permitirá valorar la gravedad de la situación, poniendo en marcha los profesionales más próximos y nos dará instrucciones, ayudándonos en caso de parada cardiaca.

 

Con unos conocimientos básicos, que se pueden adquirir revisando unos videos e imágenes, no hace falta saber medicina para comenzar a actuar ante una parada cardiaca. Una vez avisado el teléfono de emergencias, las instrucciones del operador es suficiente para comenzar a realizar las compresiones a 100 por minuto en el centro del pecho, (lo que se llama el “masaje cardiaco”).  

 

No se detenga de dar compresiones en el pecho sí la persona sigue inconsciente, sin signos de vida, hasta la llegada de los profesionales sanitarios. Si hay varias personas se pueden comenzar las compresiones mientras otro llama.

 

Sí la persona que se ha desplomado recupera el conocimiento o hay signos de vida (habla o se mueve o parpadea), se detiene el masaje en el pecho y se coloca a la persona en una posición lateral (es lo que se conoce como la “posición de seguridad”).

 

Ante una persona desmayada, no pierda tiempo intentando hacer el boca a boca o valorando los pulsos o esperando a ver si se recupera, lo importante es llamar al 112 y fijarse sí la persona respira (acérquese a valorar sí sale aire por su boca o nariz y si se mueve el pecho).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El tiempo en una parada cardiaca es lo más importante. Sí ante una parada cardiaca se actúa precozmente dando masaje cardiaco y una descarga (desfibrilación o choque), se puede conseguir reanudar el bombeo del corazón y que a la persona que lo ha padecido, no le queden secuelas por la falta de oxigenación del cerebro durante el tiempo transcurrido sin latido cardiaco.

 

La parada cardiaca, aunque es una situación crítica que provoca la muerte si no se actúa, no siempre se debe a una enfermedad grave o irreversible, el paro cardiaco puede ser consecuencia de una situación transitoria o que se puede resolverse (el corazón puede detenerse ante la falta de oxigenación de una zona del corazón por una obstrucción de una arteria coronaria que se podría tratar dejando pocas secuelas o el corazón puede pararse por una arritmia que también puede ser reversible). Como consecuencia, sí reanudamos el latido cardiaco, la parada puede ser reversible y no repetirse, reanudando el latido o bombeo cardiaco.

 

Cuando se produce una parada cardiaca, se provoca la falta de riego (fundamentalmente del cerebro) durante minutos. Este periodo de tiempo que se tarda hasta conseguir reanudar la circulación, puede dejar lesiones irreversibles en pocos minutos, pero la realización de masaje cardiaco (compresiones torácicas por una persona que está presente) puede evitarlas, por lo que es importante actuar con rapidez.

 

La forma como podemos conseguir que un corazón que se para consiga volver a tener un bombeo regular, es mediante la administración de una descarga eléctrica o choque, es lo que llamamos “desfibrilación”.  Para dar esta descarga se utilizan los aparatos llamados “desfibriladores” y que en ocasiones podemos ver en lugares públicos.

 

La Reanimación debe realizarse en los primeros minutos, siendo importantísimo el aviso a los servicios de emergencias (112) y realizar masaje cardiaco hasta su llegada.

 

 

 

RECUERDE. La Reanimación que deben realizar las personas no sanitarias, consiste básicamente en reconocer que la persona inconsciente no respira, avisar al 112 y comenzar el masaje cardiaco con compresiones torácicas a un ritmo de 100 por minuto.

 

 

 

Fecha de la última modificación: 26/09/2012

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