Diabetes tipo 2 o del adulto

¿Qué es la diabetes tipo 2 o del adulto?

Es una enfermedad crónica que se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre debido a que el páncreas no produce insulina o el organismo no la utiliza adecuadamente (o ambas cosas a la vez). Es más frecuente que se inicie en la edad adulta y de aquí el nombre de diabetes del adulto o tipo 2, aunque puede iniciarse a cualquier edad. Esta es la forma más común de diabetes, ocurre entre en un 90-95% de todos los casos y con frecuencia se asocia a la obesidad.

La diabetes tipo 1 es menos frecuente (un 5-10% de los casos). Se caracteriza por presentar  un déficit importante de insulina y ocurre fundamentalmente en niños o jóvenes. Además hay  otros tipos de diabetes:

  • Gestacional: se diagnostica en el embarazo.
  • Secundaria a otras enfermedades o tratamientos (corticoides y quimioterapia fundamentalmente).
  • Monogénicas (son diabetes asociadas  a una alteración genética). 

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es sencillo. Se realiza a través de una analítica de sangre. En ocasiones hay que hacer una curva de glucosa. 

Se calcula que la mitad de las personas que tienen diabetes tipo 2 no saben que la padecen pues no da síntomas en los primeros años. El diagnóstico se realiza muchas veces de manera casual (análisis en revisiones de empresas o por otros motivos de salud).

Por este motivo es importante acudir las revisiones de nuestro centro de salud.

Criterios diagnósticos:

   Tolerancia a la glucosa normal  Tolerancia a la glucosa anormal  Diabetes mellitus
 Glucosa plasmática en ayuno  <100 100-125 >126
 Concentración de glucosa 2hrs después  <140  >140-199  >200
 HbA 1c (%)  <5.7  5.7 - 6.4  6.5

La HbA1c (hemoglobia glicosilada) es  un parámetro analítico, que es útil para el diagnóstico   y para conocer el grado de control de la enfermedad.

¿Qué síntomas produce?

Con el paso del tiempo y si la diabetes no se trata pueden surgir los síntomas típicos que produce la glucosa elevada, que son: aumento de sed, de ganas de orinar, aumento del  apetito, junto a cansancio y pérdida de peso.

El mayor problema de la diabetes, es que si no se diagnostica y controla a tiempo, puede producir complicaciones a largo plazo.

Estas complicaciones afectan sobre todo a los ojos y al riñón (por alteración de arterias pequeñas del cuerpo); o  al corazón  (infartos de miocardio), al  cerebro (ictus) o a los pies  (úlceras en los pies), cuando la alteración ocurre en arterias más grandes.

Alimentación adecuada

La mejor manera de prevenir la diabetes es intentar controlar los factores de riesgo y llevar una vida saludable, en cuanto a alimentación, control de peso y ejercicio.

Prevención y factores de riesgo

 ¿Qué factores predisponen a tenerla?

Hay algunos factores que nosotros no podemos modificar y que suponen un mayor riesgo  para tener diabetes, como la edad (a mayor edad más probabilidad), y la predisposición  familiar (hay un componente genético en la diabetes).

Pero hay otros factores  que se pueden modificar y  podríamos ayudar a que la diabetes no aparezca  o lo haga más tarde.  Son los que están en relación con nuestro  estilo  de vida. 

La obesidad, el sobrepeso, la falta de ejercicio, una alimentación no adecuada (abuso de comidas con exceso de grasas, azúcares, bollería…) son factores que nos predisponen a tener diabetes del adulto.

Tratamiento

¿Cómo se trata la diabetes del adulto?

El tratamiento de la persona con diabetes tipo 2 consiste siempre en  llevar un plan de alimentación saludable que ayude a controlar el peso corporal y  en realizar actividad física regular (mínimo 3-5 veces/semana). Estos 2 son los aspectos más importantes del  tratamiento  de la diabetes.

Si a pesar de ello el control no es adecuado, se añadirán fármacos orales (pastillas) o inyectables. Si se continúa sin lograr un buen control, se puede añadir insulina al tratamiento.

En  caso  de requerir  fármacos inyectables, especialmente insulina, es imprescindible aprender una serie de técnicas: inyecciones subcutáneas, autocontrol de la glucosa en sangre, actuación  en  caso  de hipoglucemia (bajada de azúcar excesiva), etc., que serán explicadas por la enfermera del  centro  de salud o  de la consulta de endocrinología (ver aspectos sobre la insulina en el apartado de diabetes tipo 1).

Asimismo es  fundamental aprender qué significa llevar una vida saludable en cuanto  a alimentación y ejercicio se refiere.

Debemos tener en cuenta que en la diabetes del adulto tan importante como controlar el  azúcar en la sangre, es controlar la hipertensión arterial y el colesterol. Estos problemas se asocian frecuentemente a la diabetes tipo 2, y contribuyen a la aparición de complicaciones  vasculares, igual que la diabetes. Asimismo conviene evitar el  tabaco, que actúa en el mismo aspecto.

Es muy importante el cuidado de los pies y sus revisiones frecuentes.

La nueva pirámide nutricional  que se aconseja como  alimentación  y  hábitos saludables

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Alimentación en la diabetes. ¿Qué debo comer y cuánto?

Todas las personas con diabetes tipo 2, deben seguir un plan de alimentación saludable encaminado por un lado a la pérdida de peso, si se tiene obesidad o sobrepeso (ocurre muy frecuentemente en los diabéticos) y a evitar el aumento de la glucosa en sangre. Para ello hay  que evitar los alimentos ricos en azúcar y grasas saturadas como los helados, la pastelería, bollería, el azúcar, los zumos y las bebidas refrescantes tipo cola (debido a su alto contenido en azúcares)  pudiendo tomar como alternativa bebidas no azucaradas, bebidas light y edulcorantes (tipo sacarina, ciclamato, etc.). También se desaconsejan las carnes procesadas y los productos precocinados y envasados debido a su alto contenido en grasas saturadas y el alto contenido en sal que aportan y que dificulta el control de la tensión arterial de los pacientes.

Para seguir una alimentación correcta se debería tomar alimentos de todos los grupos: leche o lácteos, frutas, verduras y/o ensaladas, harinas, alimentos proteicos y grasas. Es importante la cantidad que se come de los distintos alimentos, ya que todos no aportan las mismas calorías y es fundamental que en las personas con sobrepeso u obesos, la cantidad de calorías sea algo menor ya que su aumento revierte en un mal control del azúcar y de la propia obesidad.

Los alimentos que contienen grasa son los más calóricos, tanto si es grasa vegetal como animal (una cucharada sopera de aceite contiene unas 100 calorías). La diferencia radica en que la grasa animal (mantequilla, crema de leche y nata y la contenida en carnes, embutido, queso…) es muy rica en colesterol y grasa saturada que en lo posible debiera ser reducida. El tipo de grasa más recomendable para cocinar y aliñar son los aceites (de manera especial el de oliva), controlando su cantidad si hay problemas de sobrepeso (no pasar de 3-4 cucharadas por persona y día).

Se deben tomar raciones de carne de unos 100 gramos y escoger las más magras  (pollo, pavo, conejo…) porque tienen menos colesterol y grasas saturadas. Se ha de aumentar el consumo de pescado tanto blanco como azul con raciones de 150 gramos.

Deben garantizarse cantidades de leche o lácteos (2-4 tomas día), frutas 2-3 piezas (de 200 gr)/día) y verduras o ensalada (2 tomas al día). Las harinas y alimentos ricos en hidratos de carbono (arroz, macarrones y pastas) deben medirse e individualizar la cantidad a comer   según la actividad de cada paciente.

Se  aconseja  no abusar de la sal en la preparación de las comidas y no añadir sal a los alimentos, como alternativa utilizar las especias y hierbas aromáticas.

Se tolera el consumo de alcohol en pequeñas cantidades (1-2 vasos de vino pequeños al día)

La dieta deberá ser rica en fibra (verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales y fruta en las cantidades adecuadas a cada caso).

Se recomienda una alimentación fraccionada en 4-5 comidas al día, sobre todo en los pacientes que están en tratamiento con insulina.

Es importante el concepto de que las personas con exceso de peso deben reducir el consumo  de kilocalorías diario (deben comer menos cantidad de comida, sobre todo de alimentos que aportan muchas calorías).

¿Por qué es bueno realizar ejercicio?

En las personas con diabetes tipo 2 el ejercicio acelera la pérdida de peso y mejora el control del azúcar y la tensión arterial, así como los niveles de colesterol. Se recomienda la realización de un programa de ejercicio adecuado a la condición física general y el estilo de vida de la persona. Las personas con diabetes pueden desarrollar cualquier deporte, aunque la actividad más recomendable es caminar, nadar, subir escaleras, etc.

Lo más fácil es realizar un ejercicio moderado de forma diaria (entre 100 y 160 pulsaciones por minuto) como paseos de 30-60 minutos al menos 3 veces por semana.

Seguimiento y control de la diabetes tipo 2

Se realiza habitualmente en atención primaria (médico y  enfermera), según un protocolo   de actuación, que incluye revisiones de peso, tensión arterial, revisión de medicación, analíticas de sangre y orina periódicas, revisiones de los ojos (retinografia), revisiones de los pies (muy  importante) y electrocardiograma, si es necesario.

Los problemas fundamentales que pueden ocurrir en los pies de los diabéticos son la pérdida de sensibilidad, y la alteración de la circulación sanguínea. Son factores de riesgo para que pequeñas heridas o problemas se compliquen. 

También es muy importante cuidar la higiene buco dental. Problemas en este área pueden  empeorar el control de la diabetes 

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