El alcohol y la salud

El alcohol

El alcohol es una sustancia psicoactiva, lo que significa que su consumo modifica la conciencia, el estado de ánimo o el proceso de pensamiento. Frecuentemente se asocia a celebraciones o buenos momentos en compañía.

Aunque dependiendo del uso puede producir efectos agradables, está considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una sustancia adictiva y puede comportar serios riesgos para la salud.

Es uno de los principales factores de riesgo responsable de más de 200 problemas de salud y puede afectar negativamente a las relaciones sociales. En 2022 en Euskadi, el 21% de estudiantes de secundaria admitió haberse emborrachado en el último mes.

El principal componente de las bebidas alcohólicas es el etanol o alcohol etílico y tiene diferente concentración dependiendo de su proceso de elaboración. Pueden ser fermentadas (vino, cerveza, sidra…) o destiladas (orujo, whisky, vodka...).

Según un estudio de 2018 de la Organización para la Cooperación y Desarrollo (OCDE) España tiene uno de los niveles más altos de consumo de alcohol: 12.7 litros de alcohol puro por persona al año en mayores de 15 años

¿Qué efectos puede tener en mi salud y bienestar el consumo de alcohol?

El consumo de alcohol genera diferentes efectos en base a:

  • cantidad ingerida
  • modo de consumo (rapidez de consumo, combinación con bebidas carbonatadas…)
  • circunstancias en las que se haga (ingestas simultáneas con comida, mezcla con otros fármacos o drogas…)
  • características personales (edad, peso o sexo)
Efectos del alcohol en la salud

Efectos a corto plazo:

  • A pesar de que inicialmente produce cierta euforia y desinhibición, es una sustancia con efectos depresores en el sistema nervioso central que favorece la somnolencia y dificulta la coordinación. En casos graves puede llegar a la intoxicación etílica, coma y muerte.
  • Tiene efectos desinhibidores (sensación de falsa seguridad) que pueden afectar a la capacidad de autocontrol y favorecer conductas impulsivas y de riesgo como relaciones sexuales no deseadas o sin protección, gastos excesivos, alteraciones de comportamiento, accidentes de tráfico o laborales…
  • Puede facilitar la aparición de malestar físico (dolores de cabeza, problemas digestivos, mareos…) y emocional (olvidos, insomnio, irritabilidad o ánimo bajo).

Efectos a medio o largo plazo (tras un consumo mantenido y continuado):

  • Puede afectar al funcionamiento físico y psicológico produciendo un gran número de enfermedades entre las que se encuentran la demencia, la depresión, la cirrosis hepática, la hipertensión arterial y otras alteraciones cardiovasculares o el cáncer. En casos graves puede ocasionar la muerte.
  • Por ejemplo, un consumo de 2-4 cervezas o vinos al día aumenta en un 40% el riesgo de cáncer de mama en mujeres. En los hombres un consumo de hasta 4 cervezas o vinos al día aumenta en un 80% el riesgo de cáncer de laringe y en un 50% la aparición de arritmia cardiaca.
  • Puede deteriorarse el mecanismo cerebral que regula y controla la ingesta de alcohol.
  • También es causa frecuente de problemas sociales o para terceras personas, y puede afectar las relaciones familiares, causar problemas laborales y económicos o accidentes.
  • Aumenta la probabilidad de desarrollar una dependencia al alcohol ("alcoholismo"), en especial si existen antecedentes en la familia o si la persona ya tuvo problemas de adicciones en el pasado.

Tipos o patrones de consumo

El riesgo cero asociado al alcohol no existe ya que incluso pequeñas cantidades en determinadas situaciones o en determinadas personas pueden ocasionar problemas.

Estos son los principales tipos o "patrones" de consumo de alcohol:

Imagen semaforo rojo

Dependencia y gran consumo

DEPENDENCIA DEL ALCOHOL ("alcoholismo"):

Se trata de una enfermedad caracterizada por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas a un nivel que interfiere con la salud física o mental de la persona y con sus responsabilidades familiares, laborales y sociales. No puede parar de consumir a pesar de los problemas que le ocasiona.

CONSUMO PERJUDICIAL:

La persona ha presentado algún problema de salud física o mental relacionado con el consumo de alcohol. No tiene que ver con la cantidad o tiempo concreto, porque cada persona responde de distinta manera ante un consumo similar pudiendo darse problemas de salud con consumos pequeños.

CONSUMO INTENSIVO (BINGE DRINKING):

Es el consumo de 60 o más gramos (6 Unidades de Bebida Estándar (UBE)), en varones, y de 40 o más gramos (4 UBE), en mujeres, concentrado en una sesión de consumo (habitualmente 4-6 horas), durante la que se mantiene un cierto nivel de intoxicación etílica, con una alcoholemia igual o superior a 0,80g/L. Es importante identificar este patrón, ya que buena parte de las personas que lo realizan presentan aparentemente un consumo de bajo riesgo y, sin embargo, las consecuencias negativas del binge drinking son equivalentes o incluso superiores en algunos casos a las asociadas al consumo perjudicial. 

Imagen icono hombre

HOMBRES: ≥ 60gr. (6UBE)

3 combinados
de 60ml (40%)

Imagen icono 3 combinados

o

6 cañas de cerveza
de 250ml

Imagen icono 6 cervezas

Imagen icono mujer

MUJERES: ≥ 40gr (4UBE)

2 combinados
de 60ml (40%)

Imagen icono 2 combinados

o

4 cañas de cerveza
de 250ml

Imagen icono 4 cervezas

Imagen semaforo naranja

Consumo de riesgo

CONSUMO DE (ALTO) RIESGO:

No existe un problema de salud ocasionado por el alcohol, aunque tiene una probabilidad elevada de tenerlo debido a que la persona consume habitualmente una cantidad elevada o en unas circunstancias desaconsejadas (por ej. tiene alguna enfermedad, es menor de 16 años, embarazo, está tomando ciertos medicamentos, etc.). La OMS aconseja modificar esta conducta porque es una situación de riesgo para la salud.

CONSUMO DE BAJO RIESGO:

La cantidad consumida y las circunstancias en las que la persona lo hace suponen una baja probabilidad de causar daños para la salud.

Imagen icono hombre

HOMBRES: 20gr (2UBE) alcohol/día

Imagen icono bebidas
Imagen icono mujer

MUJERES: 10gr (1UBE) alcohol/día

Imagen icono bebidas

Imagen semaforo verde

Consumo Cero

ABSTINENCIA:

La persona no consume alcohol.

No beber alcohol es la única manera de evitar los riesgos asociados a su consumo.

Imagen icono No alcohol
Imagen icono no tomar copas
Imagen icono cerveza sin alcohol

¿Cómo puedo calcular la cantidad que consumo?

Puedes calcular cuánto consumes al día midiendo las "UNIDADES DE BEBIDA ESTÁNDAR" (UBE), 1 UBE son 10 gr puros de alcohol.

1UBE = 10 GRAMOS

Icono chupito

1 chupito(40%) 30 ml

0

Icono media copa vino

Media copa de vino(10%) 125 ml

0

Icono caña cerveza

1 caña(5%) 250 ml

0

Icono vermut

1 vermut(15%) 80 ml

2UBE = 20 GRAMOS

Icono chupitos

2 chupitos(40%) 60 ml

0

Icono copa vino

1 copa de vino(10%) 250 ml

0

Icono jarra cerveza

1 jarra cerveza(5%) 500 ml

0

Icono combinado

1 combinado(40%) 60 ml

Es importante recordar que el consumo de bajo riesgo implica no superar las 2UBE/20gr de alcohol diarios en hombres y 1UBE/10gr de alcohol diarios en mujeres. Este límite indica la cantidad a partir de la cual aumenta significativamente el riesgo de efectos perjudiciales o mortalidad.

Existen herramientas para medir el consumo, la dependencia y los problemas derivados del consumo de alcohol. Este sencillo y anónimo cuestionario te ayudará a valorar si tu consumo es problemático. Los resultados son orientativos y no sustituyen la valoración de tu profesional de la salud.

¡Haz el test y conoce tu nivel de consumo!

¿Cómo hago para beber menos?

Como recuerda la Organización Mundial de la Salud: "Alcohol, cuanto menos mejor".

Conseguir un cambio en un comportamiento puede llevar un tiempo y suponer un esfuerzo, más si éste ya se ha convertido en un hábito. Podrías empezar marcando al menos 2 días libres de alcohol a la semana. 

Para conseguirlo te será útil seguir los siguientes pasos:

Buscar razones o motivaciones para no beber, o beber menos

Estas motivaciones te facilitarán el éxito. Busca aquello que sea una buena razón para ti, algo con la importancia suficiente y céntrate en las ganancias más que en las pérdidas.

Por ejemplo:

  • “Viviré más y mejor: Se reducirá el riesgo de hipertensión, cáncer, problemas de hígado, depresión, accidentes…”
  • “Evitaré algunos problemas con mi pareja y otras personas importantes porque reducir el consumo de alcohol hará que esté más tranquilo o tranquila"
  • “Me ayudará a perder peso porque el alcohol tiene muchas calorías”
  • “Dormiré mejor porque beber alcohol interfiere en la calidad del sueño, por lo tanto, descansaré mejor y me levantaré de buen humor”
  • “Mejorará mi estado de ánimo”
  • “Tendré menos dolor de cabeza”
  • “Disminuirán los despistes”
  • “Reduciré el riesgo de accidente de tráfico”
  • “Ahorraré más”

    Imagen beber menos alcohol

Identificar los “momentos de alto riesgo”

Son las circunstancias concretas en las que te cuesta más no tomar alcohol o ajustarte a la cantidad prevista.

Por ejemplo:

  • Encuentros sociales: cuando están bebiendo y esperan que yo beba o cuando salgo con la cuadrilla.
  • Situaciones estresantes: después de un día de mucha tensión/estrés en el trabajo.
  • Dificultad para relacionarme.
  • Si estoy irritable, con ánimo bajo o ansiedad.
  • Me invade el aburrimiento o la soledad.
  • Ante problemas familiares y económicos.
  • Por aliviar sufrimiento.

Si crees que lo necesitas, pide ayuda

Recuerda que interrumpir el consumo de alcohol de manera brusca y sin control médico puede ser peligroso, por lo que es necesario consultar previamente en tu centro de salud para evitar riesgos y complicaciones.

También puedes buscar apoyo en una persona de confianza o en asociaciones de autoayuda existentes en tu entorno. Es más fácil realizar cambios contando con la ayuda de alguien que esté al corriente del plan y te apoye en el día a día.

Voy a ayudar a alguien a dejar de beber

Ahora que sabes los problemas que produce el consumo de alcohol, puede que hayas pensado en alguien de tu entorno que podría estar en esta situación y quieras ayudarle. Es normal que tengas dudas sobre cómo actuar e incluso te asuste que esa persona se enfade o moleste cuando le hables sobre tu preocupación. Es poco probable que mejore sin ayuda, por eso es recomendable que tomes la iniciativa y así evitar que la situación empeore.

Antes de empezar piensa en cómo estás, es probable que sientas nerviosismo, agobio y preocupación, pero intenta mantener la calma durante la conversación. Puede resultar útil prepararla con anterioridad y elegir el momento y lugar adecuados.

Imagen cuidar y acompañar alcohol

Ten en cuenta:

  • Inicia la conversación poniendo el foco en ti y expresa tu preocupación sobre su situación.
  • Recuerda los beneficios de dejar de consumir.
  • Evita etiquetar (“alcohólico”), dar lecciones, chantajear y amenazar.
  • No excuses su consumo, ni te hagas cargo de las consecuencias de sus actos.
  • No consumas en su presencia.
  • No discutas cuando creas que ha bebido.
  • No es culpa tuya que beba. No te sientas culpable ni responsable.
  • Intenta ser paciente. Cambiar hábitos es complicado, supone mucho esfuerzo y puede necesitar más de un intento.
  • Reconoce sus mejoras y esfuerzos, celebra los logros que vaya consiguiendo.
  • Ofrécete para acompañarle durante el proceso, podéis empezar pidiendo ayuda en su centro de salud.

Acompañar y cuidar de personas que tienen este problema no es fácil, busca la manera de cuidarte y protegerte. Puede ser útil contar con ayuda de otras personas, familiares, grupos de apoyo o incluso de profesionales si empiezas a tener síntomas de malestar emocional como tristeza, depresión o ansiedad, prioriza tu seguridad y la de las personas que te rodean.

Alcohol y género

Aunque los efectos del alcohol siempre son perjudiciales, existen diferencias en las consecuencias que vienen determinadas por la composición corporal. Esto hace que los efectos físicos ante una ingesta similar sean más graves para personas de sexo femenino.

Las diferencias encontradas son:

  • Los efectos secundarios al consumo aparecen de manera más rápida y prolongada en el tiempo.
  • Se alcanza mayor concentración de alcohol en sangre por lo que los efectos son más graves y crece la probabilidad de intoxicación.
  • Aumenta el riesgo de padecer daño en el hígado, corazón, cerebro…
  • El inicio del consumo de alcohol se produce mayoritariamente en la adolescencia, siendo el patrón más habitual el botellón o binge drinking. Ante la misma cantidad consumida, el prejuicio es mayor en el sexo femenino por su mayor vulnerabilidad y diferente condición física.

Imagen alcohol y genero

Con respecto al género, en los aspectos psicosociales y los asociados a las relaciones también se observa que:

  • Socialmente, el consumo de alcohol es un signo de masculinidad que refuerza este rol, mientras que resulta poco femenino.
  • En general, las mujeres beben en casa o en lugares de confianza. Los hombres por el contrario beben alcohol en público porque en su caso, el consumo está más normalizado.
  • En las mujeres el problema con el consumo de alcohol está más estigmatizado y tienen más dificultades para pedir y recibir ayuda.
  • En víctimas de violencia de género, el consumo de alcohol puede aumentar la gravedad y la frecuencia de las agresiones.

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