Agorafobia

¿Qué es?

Se dice que una persona tiene agorafobia cuando le da miedo salir de casa, estar sola o ir a lugares muy concurridos como calles, supermercados, autobuses... y evita acudir a estos lugares o estas situaciones. La mayoría también teme perder el control sobre sus reacciones y tener un ataque de pánico.

Normalmente se siente mejor cuando está con alguien conocido, lo que le lleva, por ejemplo, a depender de otra persona para salir de casa.

Es un problema bastante común (6 personas por cada 1.000) y más frecuente en mujeres.

Imagen agorafobia

¿Cómo se produce?

Empieza por reacciones desmedidas ante situaciones normales que se viven como si fueran peligrosas. Después aparece la preocupación por la presencia del miedo. Se acaba por evitar los lugares que provocan esa sensación.

Independientemente de la causa que desencadena ese miedo, una vez iniciado sigue ocurriendo con más frecuencia en ciertos lugares o con cosas concretas que han quedado asociadas de manera inconsciente. La persona queda condicionada involuntariamente, lo desee o no, lo sentirá. Esta asociación con lugares o cosas concretas se llama «condicionamiento».

Aunque la reacción de cada persona es diferente, la mayoría vive estas situaciones con mucha angustia volviéndose extremadamente sensible y respondiendo automáticamente con miedo.

  • Comienza normalmente con reacciones de pánico que aparecen “de repente”.
  • Se tiende a asociar con los lugares concretos donde empezó el proceso.
  • El «condicionamiento» hace que se eviten esos sitios, lo que acaba convirtiéndose en costumbre.
  • Ocurre más frecuentemente al estar en soledad o lejos de casa.

No está relacionada con ninguna enfermedad mental ni física conocida. Unas veces sucede después de una enfermedad o un embarazo, otras tras un trauma o shock emocional y otras en épocas de estrés y tensión prolongadas.

¿Cómo funciona?

La persona con agorafobia evita los lugares donde se produce con lo que «refuerza» el miedo condicionado, a mayor evitación más pánico.

Cuando está atemorizada puede sentir mareo, falta de aliento, debilidad en piernas o notar los latidos del corazón. A veces tiene la sensación de que todo es irreal (como un sueño) o piensa que puede hacer el ridículo en público al marearse, ponerse enferma, desplomarse y lastimarse. Incluso teme una pérdida de control permanente, no existiendo en realidad una probabilidad mayor de que esto suceda por la agorafobia. Cree que le ocurre sin ninguna razón y que no lo puede corregir, lo que provoca que estas sensaciones se mantengan o empeoren.


Tratamiento

Resumen del tratamiento

El tratamiento va encaminado a recobrar la autonomía y el bienestar controlando el miedo que se desencadena en lugares o situaciones concretas. La persona con agorafobia es quien tiene que hacer frente y ser protagonista del tratamiento que le llevará a resolver el problema, evitando depender de otras personas.

El miedo irá desapareciendo acudiendo de forma escalonada a los lugares que lo produjeron

Partimos de la base de que el miedo ha estado desarrollándose durante un periodo prolongado por lo que se necesitará tiempo y perseverancia para superarlo. Irá desapareciendo conforme se enfrenten las situaciones que lo producen, poco a poco, gradualmente, una y otra vez, hasta recuperar la confianza, haciendo primero cosas fáciles y dejando para más adelante las difíciles.

Al principio, es normal experimentar “algo” de miedo. La clave del tratamiento está en hacerlo sin alarmarse por ello, para lo que es útil tener previsto cómo superarlo. No significa que haya que forzar la situación hasta el punto de sentir pánico. Se trata de un proceso gradual mediante el cual llegará a desaparecer.

Plan de tratamiento

La agorafobia se manifiesta principalmente de tres formas:

  • Sensaciones de miedo.
  • Pensamientos o ideas sobre todas las cosas terribles que pueden ocurrir.
  • Comportamientos o conductas que intentan evitarlas.

La forma de tratarla es cambiando las conductas porque esto provocará la modificación de las sensaciones y pensamientos. Requiere un proceso de pensar y organizar las actividades a realizar.

Los siguientes pasos te ayudarán a diseñar tu plan de tratamiento:

  • Decide las metas a alcanzar.
    • Haz una lista detallando al máximo las acciones. Por ejemplo: "Voy a ir comprar al supermercado solo" o "Voy a ir a trabajar en autobús sola ".
    • Piensa a corto, a medio y a largo plazo. De esta forma puedes incluir cosas difíciles que algún día te gustaría hacer.
    • Ordénalas según su dificultad. Así quedará más claro por dónde empezar, las actividades que seguirán y aquellas a enfrentar al final del proceso.
  • Realiza a diario alguna de las cosas de la lista. Por ejemplo: "Ir solo a comprar al supermercado".
    • Empieza por ir paseando hacia el supermercado todos los días. No importa que al principio no llegues, es importante que trates de llegar.
    • Controla la distancia y el tiempo fuera de casa. Valora si puedes acercarte cada día un poco más. Sigue haciéndolo durante varios días.
    • Repite varias veces. Cuando realmente lo hayas conseguido, pasa al siguiente punto de la lista.
  • Persevera. Mantén el ánimo y la actitud, aunque creas que avanzas más despacio de lo previsto.
  • Comprueba el progreso.
  • Practica diariamente los logros.

Cuando parece que no se avanza

Si crees que no avanzas lo suficiente trata de saber por qué. Pudiera ser que la acción propuesta sea demasiado difícil o ambiciosa en ese momento. Comprueba el orden de la lista por si necesitas modificarlo.

Si crees que es correcto, planifica un paso intermedio entre lo ya conseguido y lo que intentas. Será útil para ir ganando confianza. Valora el resultado.

Cuando consigas alcanzar el objetivo propuesto unas cuantas veces no necesitarás estos pasos intermedios. Antes de pasar a otro reto más complicado asegura el logro haciendo que esa acción sea una costumbre.

Icono resumen tratamiento

Resumen del tratamiento

  • Decide cuáles son las metas que deseas alcanzar.
  • Comienza a practicar los puntos más fáciles.
  • Repite cada punto unas cuantas veces; si lo logras, sigue adelante.
  • Si el avance se para, busca algunos puntos intermedios.
  • Cuando lo consigas, practica esa acción diariamente.

Cómo cuidar y acompañar

¿Qué hacer?

La persona con agorafobia es quien tiene que hacer frente y ser protagonista de su proceso de recuperación.

Disponer de información fiable sobre la enfermedad te ayudará a entender y acompañar mejor.

Si conoces a alguien con este problema ofrece tu apoyo y comprensión. Transmite confianza en sus posibilidades. Si lo necesita, ayúdale a identificar situaciones críticas y establecer estrategias. Respeta sus tiempos y ritmo. Valida sus momentos de retroceso y ofrécele tu compañía. Celebra sus logros.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo afrontar las sensaciones de pánico?

La regla de oro es intentar "no abandonar la situación hasta que el temor haya disminuido".

Cuando comienza el pánico es complicado pensar con claridad. Recuerda las siguientes reglas básicas:

  • El pánico es una exageración de la forma en que el organismo reacciona ante el estrés.
  • Las sensaciones percibidas no son perjudiciales ni peligrosas. No te sucederá nada.
  • La forma de conseguir que no aumente es controlar los pensamientos atemorizadores. Observa cómo empieza a desaparecer cuando dejas de tener estos pensamientos.
  • Dale tiempo para que se pase sin luchar ni huir, simplemente acéptalo. Puede que retroceder un poco y darte un respiro te ayude. Cuando disminuya, si puedes continúa con tu objetivo.
  • Céntrate en el momento actual, “aquí y ahora”.
  • Recuerda que estás frente a una oportunidad de progresar aprendiendo la manera de afrontar el miedo sin evitarlo. Puedes provocarlo de vez en cuando para aprender formas de hacerle frente.
  • Piensa en los logros conseguidos y en la satisfacción que sentirás cuando lo consigas.
  • Conforme te sientas mejor, empieza a planificar los siguientes pasos.
  • Avanza de forma tranquila, relajada, evitando las prisas.

¿Puedo tener una recaída? ¿Cómo la afronto?

Es frecuente tener alguna recaída dentro del proceso de recuperación. La mayoría de las personas con agorafobia piensan que se produce después de ataques de pánico, sobre todo si evitaron enfrentarse a ellos antes de que el miedo comenzara a disminuir.

Las sensaciones pueden variar de un día a otro. Intenta afrontarlas y aceptarlas, es una manera de progresar. Puede que pienses que ha sido un mal día y no has conseguido mucho, pero valora que es un paso que te acerca a tu objetivo. No desistas, inténtalo de nuevo y si lo necesitas pide ayuda o consulta.

Algunas recaídas son inevitables, intenta mantener el ánimo, tus posibilidades de recuperación final son muy buenas.

¿Cuál es el plan a largo plazo?

Muchas personas se han ido separando progresivamente de amistades, actividades sociales y otras rutinas. La recuperación incluye buscar tiempo para desarrollar actividades fuera de casa donde disfrutar y compartir vivencias con otras personas hasta recuperar las relaciones sociales. Es recomendable abordar este tipo de actividades sin dejarlas “para más adelante”.

Intenta variar y ampliar las visitas o salidas. Por ejemplo, ir solo o sola al supermercado más alejado, realizar excursiones con otras personas y alejarte del grupo en algún momento... Una vez que salir deje de ser un problema y pase a ser una oportunidad habrás dado el paso más importante hacia la recuperación.

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