Asma

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad respiratoria crónica que se caracteriza por la estrechez (inflamación) e irritabilidad (hiperrespuesta) de los bronquios, que se desencadena por muy diversos motivos y que puede aparecer y desaparecer de forma más o menos rápida. Los bronquios son los tubos que llevan el oxígeno desde el aire hasta nuestros pulmones. En las personas con asma, sus bronquios, como son muy irritables, se estrechan o tapan de forma brusca cuando se exponen a diferentes situaciones o respiran algunas partículas irritantes. En la sección "¿Por qué aparece?" se detallan los desencadenantes y en "¿Cómo se diagnostica?" los síntomas de asma.

Se considera que el asma es básicamente una enfermedad inflamatoria bronquial y que si esta inflamación se perpetúa va a producir la cronificación de la enfermedad. Aunque evoluciona de esta forma crónica, pues es difícil que llegue a desaparecer o curarse del todo, afortunadamente la mayoría de las personas afectadas padece un asma de tipo leve.

niña utilizando un inhalador

Esta enfermedad es más frecuente en mujeres, con una proporción de dos mujeres por cada hombre, aunque en la edad infantil es más frecuente en niños que en niñas.

Se considera que el asma es básicamente una enfermedad inflamatoria bronquial y que si esta inflamación se perpetúa va a producir la cronificación de la enfermedad. Aunque evoluciona de esta forma crónica, pues es difícil que llegue a desaparecer o curarse del todo, afortunadamente la mayoría de las personas afectadas padece un asma de tipo leve.

Por causas aún no bien conocidas, su frecuencia ha aumentado en los últimos 20-30 años. Se especula con la posibilidad de que dicho incremento podría estar relacionado con un posible trastorno de la maduración del sistema inmunológico de los niños de los países industrializados (hipótesis higienista), como consecuencia de la insuficiente exposición a bacterias e infecciones, derivada de los excelentes cuidados de la sanidad de estos países. Los sistemas inmunológicos de estos niños madurarían de forma inadecuada y favorecerían la aparición de enfermedades alérgicas y asma.

¿Cómo se diagnostica el asma?

Es importante saber reconocer las manifestaciones del asma (síntomas) y, de esta manera, poder consultarlas con el médico, para facilitar el diagnóstico.

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

Los principales síntomas del asma son:

  • Ahogo o dificultad para respirar, también llamada disnea.
  • Tos repetitiva y habitualmente seca.
  • Pitidos o ruidos en el pecho, denominados sibilancias, producidos al salir el aire a través de los bronquios estrechados por la inflamación.
  • Opresión o sensación de tirantez en el pecho.

Estos síntomas pueden cambiar de unas personas a otras y ser variables en el tiempo. Suelen aparecer con más frecuencia al realizar esfuerzos, por las noches, con los catarros o en ciertas estaciones del año. Ninguno de estos síntomas es específico del asma, por lo que será necesario incorporar pruebas de función pulmonar para llegar a un correcto diagnóstico.

Doctora atendiendo a paciente

Ninguno de estos síntomas es específico del asma, por lo que será necesario incorporar pruebas de función pulmonar para llegar a un correcto diagnóstico.

El asma infantil tiene unas características que lo diferencian del asma en el adulto, aunque los síntomas son equivalentes. Estas diferencias son más evidentes en el lactante y preescolar e influyen en el diagnóstico, evolución y tratamiento. Por ejemplo, un niño con tos persistente que predomina por la noche, con el llanto o el ejercicio, puede hacer sospechar que tenga asma.

Es fundamental que padres y cuidadores faciliten al médico un relato detallado de los síntomas y posibles desencadenantes que van a permitir diagnosticar estos episodios de tos y ruidos como asma. Esta descripción es especialmente necesaria en los niños más pequeños, ya que es más difícil evaluar la función pulmonar que en los niños mayores, adolescentes o adultos.

¿Cómo se mide la función pulmonar?

Dado que las manifestaciones del asma pueden cambiar mucho de unas personas a otras, es fundamental para un correcto diagnóstico confirmar si existe obstrucción reversible de los bronquios mediante pruebas que evalúan la función de los pulmones.

Espirometría

Entre ellas, la más importante sin duda es la espirometría. Esta prueba es simple, fiable y proporciona una información inmediata sobre la función pulmonar. Consiste en soplar rápidamente por un tubo unido a un dispositivo electrónico (espirómetro) hasta vaciar el pulmón, tras haber llenado al máximo el pecho de aire. Esta prueba mide la capacidad pulmonar (capacidad vital forzada [FVC]) y el volumen de aire expulsado en el primer segundo (volumen espiratorio máximo en el primer segundo o [FEV1]), que son fundamentales para evaluar la situación del asma.

Cuando las personas tienen los bronquios inflamados, la espirometría detecta que el aire tarda más tiempo en salir, que cuando no lo están.

Broncodilatación

Para estudiar la reversibilidad de la obstrucción bronquial, se utiliza la prueba de broncodilatación, basada en repetir la espirometría varios minutos después de utilizar un medicamento de rescate para dilatar los bronquios (broncodilatador de acción rápida) y, luego, comparar ambas exploraciones.

La prueba se considera positiva si los bronquios se dilatan de forma significativa, lo cual confirma el diagnóstico de asma y permite medir el grado de obstrucción.

Medidor de flujo espiratorio máximo

Existe otro dispositivo mediante el cual el paciente puede realizar el seguimiento de su función pulmonar en su domicilio, denominado medidor de flujo espiratorio máximo (FEM o peak flow meter [PEF]), que complementa su plan de autocontrol. Se trata de un dispositivo portátil, ligero y económico. Es sencillo de manejar y actúa como un "monitor del asma", a través del cual se puede realizar un gráfico en el que se determinan tres zonas con los colores del semáforo (verde = normalidad, amarillo = alerta y rojo = peligro) según la función pulmonar que corresponde a la edad, la talla y el sexo de cada persona. De esta forma, el propio paciente puede conocer de forma objetiva su función pulmonar en cualquier momento. Las mediciones se anotan en hojas de autorregistro, junto a los síntomas y a la medicación utilizada, proporcionando una información que permite el autocontrol y facilita el seguimiento de los pacientes por los profesionales de la salud.

Recientemente se han desarrollado aplicaciones específicas para dispositivos móviles (App) que realizan estos autorregistros de forma automática.

Hiperrespuesta bronquial

En los casos en que con la espirometría normal se sospeche de la existencia de asma, se pueden realizar pruebas de hiperrespuesta bronquial, mediante la inhalación de forma controlada de substancias que favorecen la obstrucción bronquial (metacolina, adenosina, manitol, etc.).

FENO

También se utiliza la fracción exhalada de óxido nítrico (FENO), que informa sobre la inflamación bronquial y la respuesta a algunos tratamientos. Sin embargo, un valor normal de FENO no excluye la existencia de asma.

¿Cómo se mide la función pulmonar en los niños?

Las pruebas de función pulmonar descritas para adultos, en los niños pueden tener matices diferentes. La más usada es la espirometría con prueba broncodilatadora, que puede ser realizada en niños mayores de 5 o 6 años de edad. En ocasiones, se utilizan también pruebas de hiperrespuesta bronquial con metacolina o ejercicio y la medición de FENO, que puede ser realizada desde los cinco años de edad. En lactantes y preescolares es difícil medir la función pulmonar, siendo necesarias técnicas exploratorias más complejas.

¿Qué es la alergia y cómo se diagnostica?

Asma y alergia son conceptos diferentes que resultan confusos para algunas personas. Aunque la alergia desempeña un importante papel para favorecer el asma en niños mayores y adultos, hay personas con asma sin alergia, sobre todo niños menores de 5 años y adultos de edades avanzadas.

La alergia es una respuesta excesiva del organismo ante una sustancia, llamada alérgeno, que para otras personas es inofensiva. Para que se produzca la reacción es necesario que el organismo esté previamente sensibilizado, es decir, que sea capaz de reaccionar frente al alérgeno porque ha creado anticuerpos de tipo inmunoglobulina E (IgE). Los alérgenos que pueden desencadenar asma son muchos, los más frecuentes son ácaros del polvo, pólenes, esporas de hongos y pelo de animales.

El diagnóstico de alergia precisa de la realización de una completa historia clínica que incluye, además de los síntomas, numerosas preguntas orientadas a buscar los posibles desencadenantes, como exposición a alérgenos, la relación con la estación del año, infecciones respiratorias, irritantes como el humo, ejercicio, ciertos medicamentos, etc. Es además importante conocer los antecedentes de enfermedades alérgicas (atópicas) en el paciente y sus familiares.

También es necesario conocer el nivel de gravedad de la enfermedad en el paciente y el grado de control, para pasar a la exploración y realización de pruebas diagnósticas. Las más habituales de éstas son las pruebas cutáneas de lectura inmediata (pricktest). Consisten en colocar pequeñas gotas de los alérgenos a estudiar en la piel del antebrazo y, con una pequeña lanceta, dar "pinchacitos" en la superficie de la piel que ocasionan molestias mínimas. Pasados unos minutos se aprecia la reacción en la piel. Si la persona está sensibilizada al alérgeno, aparece un pequeño habón o roncha en la zona de punción. En ocasiones es necesario completar el estudio solicitando anticuerpos IgE (inmunoglobulinas favorecedoras de la alergia) mediante un análisis de sangre. No siempre los resultados positivos en estas pruebas significan que la persona sea alérgica a los alérgenos probados, pero aportan información al diagnóstico.

Persona con alergia
La alergia es una respuesta excesiva del organismo ante una sustancia, llamada alérgeno, que para otras personas es inofensiva.

Tratamiento del asma

¿Qué deben saber las personas con asma?

¿Cómo se trata el asma entre las crisis?

¿Es necesario tomar medicamentos si no se tiene una crisis?

El asma es una enfermedad crónica con un tratamiento farmacológico asociado como pueda tener un paciente con hipertensión arterial, por lo que, aunque no se tengan síntomas, es de vital importancia tomar la medicación prescrita por el médico para disminuir el riesgo de padecer un ataque de asma. Dependiendo de los síntomas que se presenten, el asma se trata con más o con menos medicamentos, incluso puede haber momentos en los que llega a desaparecer la enfermedad y no es necesario tomar ninguno, siempre de acuerdo con el médico y el plan de automanejo que se haya acordado.

Reconocer los síntomas de asma y cómo usar la medicación es clave para que el asma mejore, se puedan realizar las actividades que el paciente se proponga, y que tenga una buena calidad de vida.

Doctora atendiendo a paciente

El asma es una enfermedad crónica con un tratamiento farmacológico asociado.

¿Para qué sirven los medicamentos que ha mandado el médico?

El tratamiento farmacológico es importante para controlar el asma y prevenir las recaídas que suelen acabar con el paciente en el centro de salud o en Urgencias del hospital, también para prevenir la obstrucción crónica de las vías aéreas y para disminuir la mortalidad.


Escalones en el tratamiento del asma

¿Los asmáticos toman los mismos tratamientos?

El tratamiento del asma es escalonado. Se debe iniciar en el escalón que se considera más apropiado para cada paciente. El objetivo es alcanzar un control rápido y mantenerlo subiendo de escalón cuando éste sea insuficiente y bajando cuando el control sea adecuado con la mínima medicación posible. Es importante que, antes de subir de escalón, se revise con el médico, enfermero o farmacéutico, si utiliza correctamente el inhalador y cada cuanto tiempo se utiliza, porque puede pasar que, mejorando la técnica de inhalación o utilizando las dosis que recomiende el médico, se mejore la enfermedad sin necesidad de añadir ningún medicamento adicional.

Una vez conseguida la desaparición de los síntomas, para bajar de escalón, se recomienda un periodo de estabilidad de los síntomas de al menos tres meses. Durante la reducción del tratamiento se debe valorar periódicamente (por ejemplo, cada tres meses) el control de la enfermedad por el médico.

El tratamiento del asma es escalonado. Se debe iniciar en el escalón que se considera más apropiado para cada paciente.

En función de la sintomatología del asma, si no se tiene bien controlada la enfermedad, esto es, se presentan síntomas como la tos, falta de aire durante el día, la noche o después de un esfuerzo, se utiliza la medicación de rescate más de 2 veces a la semana, no se puede llevar una actividad normal (como ir a trabajar, al colegio, hacer ejercicio, etc.), o se piensa que no se cumplen las expectativas que se tenían respecto al tratamiento de tu enfermedad, habría que subir los escalones terapéuticos necesarios para controlar la enfermedad.

Medicamentos de alivio o rescate

Los escalones terapéuticos relacionan la medicación a utilizar en función de la gravedad de los síntomas que se tienen. Se comienza con los medicamentos de alivio o rescate, que son los b2-agonistas de acción corta (SABA) inhalados (por ejemplo, el salbutamol). Estos medicamentos producen una relajación de la musculatura lisa de las vías aéreas, permitiendo que se respire, disminuyendo la sensación de presión en el pecho y la tos. Son de acción rápida, y se utilizan para parar un ataque de asma. Cuando se usa medicación de alivio más de 2 veces a la semana, es señal de que el asma no está bien controlada, y es hora de que se acuda al médico para que ajuste el tratamiento a la nueva situación en la que el paciente se encuentra. Es habitual que cuando éste vea a su médico, enfermero o farmacéutico, y se hable sobre la enfermedad, le pregunte con qué frecuencia utiliza la medicación de alivio, ya que es un signo para saber si está siendo realmente efectiva.

Medicamentos de control o mantenimiento

Cuando la medicación de alivio no es suficiente, se utilizan medicamentos de control o mantenimiento que se administran a diario durante periodos prolongados: previenen los ataques de asma e incluyen: los glucocorticoides inhalados (por ejemplo: budesónida, fluticasona, beclometasona, ciclesonida, mometasona, etc.), que reducen la inflamación de las vías aéreas, disminuyendo los síntomas del asma, mejorando la calidad de vida y la función pulmonar; los b2-agonistas de acción larga (LABA) inhalados (por ejemplo: formoterol, salmeterol, vilanterol, etc.), que actúan relajando la musculatura lisa de las vías aéreas pero con una duración de acción de 12 horas tras una dosis; los antagonistas de los receptores de los leucotrienos (ARLT), como montelukast, que actúan disminuyendo la acción de los leucotrienos (sustancias que favorecen la contracción de la musculatura de las vías aéreas y favorecen la inflamación); el tiotropio inhalado, fármaco broncodilatador; la teofilina, fármaco broncodilatador y con efecto antiinflamatorio; los anticuerpos monoclonales anti IgE (omalizumab), que actúan disminuyendo la liberación de mediadores inflamatorios y broncoconstrictores; y los glucocorticoides por vía oral (por ejemplo: prednisona o prednisolona), que sólo se utilizan cuando el asma es grave y durante el mínimo tiempo posible.


Inhaladores y nebulizadores

Inhaladores

El tratamiento del asma principalmente se realiza con inhaladores, que son dispositivos que hacen que llegue el medicamento al sitio donde lo necesitas, las vías aéreas. Al aplicar el medicamento con los inhaladores, el efecto es más localizado, se necesita menor dosis y es más rápido que si se toma por vía oral. Además, los efectos adversos son menos frecuentes que con los tratamientos orales. Los inhaladores son medicamentos como cualquier otro, no tiene por qué dar vergüenza utilizarlos. Hay diferentes tipos de inhaladores: de polvo seco, inhaladores de cartucho presurizado, inhaladores de niebla fina y, dentro de cada uno de ellos, diferentes tipos de dispositivos. El paciente debe elegir el que más le guste con ayuda de su médico para conseguir usar el inhalador de la mejor forma posible, de acuerdo con el tratamiento pautado. Para lograr el mayor efecto es importante que se haga bien y con continuidad. No se han de dejar de usar si no lo ha dicho el médico, aunque no se tengan síntomas, ya que los inhaladores pueden hacer un efecto preventivo, reduciendo la inflamación de las vías aéreas, y previniendo que se tenga una crisis futura.

Técnica de uso

Es interesante que se repase la técnica de uso de los dispositivos con un profesional sanitario, con el médico, enfermero o farmacéutico, al menos una vez cada mes y medio, que es el tiempo que se tarda en olvidar alguno de los pasos de uso de los dispositivos. Si dicho personal no lo repasa, se ha de emplazarle a que lo haga. De esta forma, el efecto de los inhaladores será el adecuado, mejorarán los síntomas y disminuirá la aparición de posibles reacciones adversas.

Nebulizadores

Los nebulizadores sirven para administrar medicamentos broncodilatadores o antiinflamatorios líquidos en un aerosol creado con aire comprimido u oxígeno; se pueden usar con una boquilla o una mascarilla facial. Se administran durante unos 5 o 10 minutos. Generalmente, se utilizan en los servicios de Urgencias y hospitales cuando hay una crisis en un asma moderada o grave, en niños en los que el uso del inhalador con cámara en una crisis no es suficiente, o en personas que puedan tener dificultades para usar otros dispositivos.

¿Cómo se clasifica el asma?

El asma es muy variable de unas personas a otras, tanto en niños como en adultos. De ahí que existan diferentes clasificaciones, siendo las principales en función de la gravedad y del grado de control.

¿Cómo saber la gravedad?

La gravedad del asma se determina teniendo en cuenta la intensidad y frecuencia de los síntomas, así como la existencia de periodos de empeoramiento, exacerbación o crisis.

Dependiendo de la duración e intensidad de sus manifestaciones, el asma de los adultos se divide en intermitente o persistente. Los pacientes con asma intermitente pasan periodos sin que la enfermedad se manifieste, a diferencia de los que padecen asma persistente, que carecen de periodos libres de síntomas. El asma persistente a su vez se subdivide en leve, moderado o grave.

En los niños, la gravedad del asma puede ser difícil de determinar, sobre todo en el niño pequeño, por la dificultad en medir su función pulmonar. Según su frecuencia se clasifica en asma episódica (ocasional o frecuente) y asma persistente (moderada o grave).

El nivel de gravedad no es permanente sino que puede cambiar a lo largo del tiempo. Estas variaciones hacen que haya que ajustar periódicamente el tratamiento a las características particulares de cada etapa y cada paciente. Los empeoramientos del asma o crisis pueden aparecer tanto en las personas con asma moderado y grave, como en las que tienen un grado más leve de la enfermedad.


¿Cómo saber si el asma está bien controlada?

Evaluar el control del asma es sencillo y ocupa poco tiempo. Para ello se usan unos cuestionarios muy fáciles de interpretar. Los más usados en el adulto son el Test de Control del Asma (ACT) y el Cuestionario de Control del Asma (ACQ). Para los niños se suele usar el Cuestionario de Control del Asma en el Niño (CAN). Las preguntas que incluyen son simples, por ejemplo: "¿Ha tenido síntomas de asma durante el día o durante la noche?"; "¿ha tenido que usar más dosis de inhaladores de las recomendadas?"; "¿ha tenido alguna crisis, o ha precisado acudir a servicio de Urgencias o ingresar en el hospital por el asma?"; "¿ha tenido que dejar de hacer alguna actividad como el deporte por causa del asma?", etc.

Los resultados de la espirometría también aportan datos para evaluar si el asma está bien controlada o no. Más recientemente se está investigando la utilidad de la FENO y otras pruebas en el seguimiento de los pacientes con asma.

Control ambiental

Aparte de usar medicamentos ¿qué se ha de tener en cuenta para mejorar la salud?

Fumar

Fumar es especialmente dañino para las personas que tienen asma, ya que la inhalación del humo irrita los pulmones y provoca el estrechamiento de las vías respiratorias.

Los pacientes con asma fumadores presentan síntomas más graves, peor respuesta al tratamiento y una pérdida acelerada de la función pulmonar; además, son un factor de riesgo para desarrollar asma en niños de madres que fuman durante el embarazo. La exposición al tabaco ambiental se asocia con un incremento en la incidencia del asma y la dificultad para respirar en niños en un 20 %. El consumo de tabaco puede hacer que el tratamiento con glucocorticoides inhalados y sistémicos sea menos efectivo y reduce la probabilidad de controlar el asma. Si se quiere dejar de fumar, se debe consultar al médico, enfermero o farmacéutico: se tendrán más posibilidades de éxito para dejarlo, existen métodos adecuados para conseguir la cesación tabáquica y, con ayuda, siempre es más fácil.

persona rompiendo un cigarro

Asma de origen alérgico

Si el asma es de origen alérgico, es importante evitar todo contacto con la causa que lo produce: polen, ácaros, pelo de animales, etc.

Conocer la concentración de polen existente en cada momento es crucial a la hora de evitar una exposición de riesgo. En España existe una Red de Aerobiología (http://www. uco.es/rea/) con un elevado número de estaciones colectoras que dan información detallada sobre la cantidad y tipo de polen en casi todas las zonas.

Dicha información está al alcance de tu mano, gracias a las nuevas tecnologías. Existen diferentes aplicaciones móviles que informan sobre las concentraciones de los pólenes al instante, permiten realizar un seguimiento de los síntomas y conocer si se está tomando medicación para controlar los síntomas (por ejemplo: Polen Control, Alergoalarm o Alerta Polen).

Si se tiene asma es mejor que, en vez de ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, naproxeno, etc., se utilice paracetamol para la fiebre y el dolor, porque se puede desarrollar una intolerancia en algún momento de la vida que pueda afectar al desarrollo de la enfermedad. Si el paciente tiene alguna duda sobre qué medicamentos puede tomar, ha de consultar al farmacéutico.

Asma de origen alérgico

Asma provocada por los pólenes

Aspectos a tener en cuenta si tu asma está provocada por los pólenes

  • Para que no entren las partículas de polen del exterior, cierra las ventanas en las horas de mayor concentración. No montes en moto, ni en bicicleta, ni en descapotables. Utiliza filtros antipolen en el coche.
  • Instala aparatos de aire acondicionado con filtros.
  • No salgas a la calle los días de máxima concentración polínica, sobre todo en los días secos, soleados y ventosos, si es imprescindible salir, usa mascarillas con filtro.
  • Evita salir a zonas de abundante vegetación.
  • Seleccionar lugares de vacaciones libres de pólenes (por ejemplo: playas).
  • Evita o disminuye las actividades al aire libre durante las primeras horas de la mañana y la última hora de la tarde.
  • Evita cortar el césped, ponerte cerca del césped recién cortado o tumbarte sobre la hierba.
  • Dúchate y cámbiate de ropa después de hacer una actividad al aire libre.
  • Seca la ropa en una secadora mejor que al aire libre, ya que el polen se acumula en ella. > Usa gafas de sol al salir al exterior.
  • Comprueba a diario las previsiones sobre los recuentos de polen.

Recomendaciones en caso de alergia al polen


Asma provocada por los hongos

Aspectos a tener en cuenta si tu asma está provocada por los hongos:

  • Intenta que la temperatura en casa o en tu lugar de trabajo no supere los 24ºC y que la humedad no sea superior al 40%.
  • Instala aires acondicionados con filtro, límpialos con frecuencia.
  • Repara grifos, cañerías y otras fuentes de agua que goteen.
  • Ventila, seca y limpia bien las zonas húmedas de la casa (baños y cocina) para evitar la proliferación de hongos.
  • Utiliza productos antimoho en cortinas y mamparas.
  • Evita la estancia en lugares poco soleados y húmedos (sótanos, bodegas, etc.).
  • Evita pasear por campos, trabajar con compost o abono seco, y con hojas amontonadas.
  • No cortes el césped húmedo.
  • Elimina todas las plantas de la casa o procura que estén libres de hojas secas y de moho.
  • Repara filtraciones y limpia con lejía las superficies enmohecidas.
  • Usa en tu hogar pintura antihumedad.

Recomendación en caso de alergia a hongos


Asma provocada por los ácaros

Aspectos a tener en cuenta si tu asma está provocada por los ácaros:

  • Ventila y mantén libre de humedad la vivienda, especialmente el dormitorio. Si la casa ha permanecido sin habitar tiempo, ventila y límpiala previamente, y haz la cama con ropa que no haya estado almacenada durante mucho tiempo.
  • Limpia y aspira frecuentemente las superficies. Limpia el polvo con aspiradora o con un paño húmedo. Usa mascarilla con filtro para realizar la limpieza. Si es posible, no realices la limpieza personalmente e intenta mantenerte lejos de la habitación hasta que hayan pasado 3 o 4 horas.
  • No uses escobas, plumeros, ni nada que levante el polvo.
  • Intenta que la temperatura no sea superior a los 24ºC y que la humedad no sea superior al 40%.
  • Utiliza colchones y almohadas de fibra sintética, o utiliza fundas antiácaros para colchones, almohadas y canapés.
  • Usa mantas acrílicas (no de lana ni de plumas), lávalas cada tres meses y airéalas a menudo.
  • Evita cortinas, tapicerías, alfombras y moquetas. Debes usar materiales que repelan el polvo y permitan ser lavados frecuentemente.
  • Evita los libros, pósteres y los montones de papel o periódicos: acumulan polvo y ácaros.
  • Evita los peluches y muñecos de trapo; en todo caso deben ser de materiales que permita su lavado frecuente. Utiliza juguetes de madera, plástico o material no alérgico.
  • Debes evitar los animales domésticos. Si no es posible, trátalos con acaricidas.
  • Lava la ropa de cama con agua caliente dos veces por semana a temperatura de 60 ºC o más (que es cuando mueren los ácaros).
  • Evita espráis, olores fuertes, el humo del tabaco, insecticidas, etc.

Recomendaciones en caso de alergia a los ácaros del polvo doméstico


Asma provocada por animales

  • Aspectos a tener en cuenta si tu asma está provocada por animales:
  • Mantén al animal fuera de tu habitación, fuera de la casa o destina un cuarto sólo para él.
  • Dispón un cesto/cama para la mascota.
  • Evita que pase por alfombras o se suba a los muebles tapizados.
  • Lava al animal semanalmente o dos veces por semana.
  • Delega en alguien que no sea alérgico el lavado semanal de tu mascota, de su ropa y de su cesto.

Asma provocada por las cucarachas

Aspectos a tener en cuenta si tu asma está provocada por las cucarachas:

  • Mantén la comida y la basura en contenedores cerrados.
  • Saca la basura de forma regular.
  • Lava los platos rápidamente.
  • Usa trampas contra cucarachas.

Inmunoterapia con alérgenos.

¿Las vacunas para la alergia son eficaces para el asma?

Cuando el asma esté producido por pólenes, ácaros y animales, se pueden utilizar las vacunas como tratamiento preventivo, disminuyendo la sintomatología, o como tratamiento curativo, modificando la evolución del asma.

Vacunación antigripal y antineumocócica

¿Por qué me tengo que vacunar si tengo asma?

La vacunación de la gripe en pacientes con asma, adultos y niños, y la vacunación del neumococo para pacientes asmáticos de más de 65 años pueden ser interesantes para prevenir los ataques de asma producidos por infecciones de virus.

¿Qué otros aspectos del asma deberías saber?

¿Cómo afecta el embarazo al asma?. ¿Y el asma al embarazo?

El asma es frecuente en el embarazo, entre 4 y 7 de cada 100 mujeres embarazadas la pueden padecer y, en la tercera parte de los casos, puede empeorar a lo largo del embarazo, especialmente en la etapa final y cuando el asma es más grave. Las causas de ello son los cambios naturales y fisiológicos del embarazo, las infecciones por virus (resfriados) y el abandono del tratamiento que precisan por temor a sus posibles efectos secundarios.

En cuanto al embarazo en las mujeres con asma, suele tener un curso normal y el riesgo de complicaciones es pequeño. Si el asma está bien controlada, apenas hay riesgo de complicaciones para la madre o el feto. En caso contrario, pueden presentarse trastornos del embarazo en la madre y niños prematuros o con bajo peso al nacer.

Si la paciente es asmática y está embarazada ¿cuál es el tratamiento que se ha de seguir?

En el tratamiento de mantenimiento del asma de la mujer embarazada se recomienda utilizar los fármacos habitualmente empleados para cualquier mujer con asma (broncodilatadores, corticoides inhalados, montelukast, etc.) para así alcanzar un adecuado control de los síntomas del asma y prevenir las crisis. Tomándolos de forma adecuada, son seguros en el embarazo y no presentan daños para el feto. El riesgo para el feto está en no tomarlos y que el asma no se controle bien durante el embarazo.

Recomendación: si la paciente tiene asma y está embarazada, un mal control del asma puede agravar su estado de salud y poner en riesgo su vida o la de su hijo. Por ello, se debe realizar un seguimiento adecuado del asma por el médico y que se cumplan los consejos e indicaciones de éste. Especialmente, se han de tomar diariamente los fármacos inhalados en la dosis y pautas que se hayan indicado, seguir las medidas básicas de control ambiental y, particularmente, no fumar.

¿Qué es el asma relacionada con el trabajo?

Hay personas que sufren un asma que se debe a la exposición a elementos que se encuentran en el ambiente de su trabajo. Se llama asma ocupacional y es la enfermedad respiratoria del trabajo más frecuente. La causa de este tipo de asma puede estar en una sensibilización de tipo alérgico o no alérgico a los agentes del ambiente laboral (partículas microscópicas) o porque haya unos niveles muy altos de ellos en el lugar y actúen como irritantes de las vías respiratorias.

El diagnóstico de asma ocupacional precisa de pruebas especiales a realizar en consultas especializadas. Cuando se confirma, si la causa es alérgica, la persona con asma debe dejar el puesto de trabajo origen de la enfermedad y, si se debe a los altos niveles de irritantes en el lugar del trabajo, se puede continuar en otras zonas con menor nivel de exposición y seguir las medidas de higiene industrial que estén establecidas.

También es frecuente que en personas que ya padecen asma, ésta empeore por determinadas condiciones en el trabajo: se le conoce como asma agravada por el trabajo y no debe confundirse con el asma ocupacional. La causa son los factores desencadenantes de asma presentes en el ambiente del trabajo como irritantes químicos, polvo, humos, tabaquismo pasivo, alérgenos comunes y otros como estrés, temperatura (frío o calor) y ejercicio físico. En estos tipos de asma, es muy importante cumplir el tratamiento de base y evitar o reducir la exposición al agente causante en el trabajo, aplicando las medidas de higiene laboral recomendadas.

Agentes causantes de asma ocupacional

Clase

  • Animales
  • Cereales y harinas
  • Enzimas Látex
  • Disocianatos
  • Anhídridos ácidos
  • Metales
  • Biocidas Maderas Antibióticos
  • Lejía/salfumán Humos Gases Otros

Agente

  • Ácaros, ratas, crustáceos, etc.
  • Polvo de cereales, trigo, cebada, avena, maíz Amilasa, alcalasa Látex
  • Disocianato de tolueno (TDI), de metileno (MDI) y de hexametileno (HDI) Ácido ftálico, ácido trimelítico, anhídrido maleico, anhídrido trimelítico Sales de níquel, platino, cobalto, cromo, acero inoxidable Glutaraldehído y clorhexidina Cedro rojo y maderas tropicales Penicilina, espiramicina, tetraciclina
  • Cloro y amoniaco Humos NO2, SO2, ozono Resina, ácido acético, sosas

Trabajos con riesgo de exposición

  • Trabajadores de laboratorio, agricultores, veterinarios, procesadores de marisco Panificadora, panadería, pastelería, industria cervecera Laboratorios farmacéuticos, panadería Personal sanitario
  • Espumas de poliuretano, barnices, plásticos, aislantes, pinturas con pistolas Resinas y plásticos, industrias químicas y de adhesivos
  • Refinerías de platino, pulidores, esmerilado, curtidores Sanitarios Carpintería, soldadura electrónica Industria farmacéutica
  • Limpieza Bomberos Metalurgia, agricultura Sanitarios, industria química

¿En qué consiste el asma relacionada con el ejercicio?

Los asmáticos pueden y deben hacer ejercicio regularmente, siempre que su asma esté controlada, evitándolo si está en un periodo de empeoramiento.

En algunas personas con asma, sus bronquios se obstruyen después de un ejercicio intenso, se habla entonces de asma relacionada con el ejercicio y se debe al enfriamiento y deshidratación que sufren los bronquios con la respiración rápida (hiperventilación). No ocurre en todos los asmáticos, y aparece más en jóvenes con asma mal controlada. Hay que hacer pruebas de medida de la función pulmonar antes y después del ejercicio para diagnosticar que se padece este tipo de asma.

Los síntomas (tos y ahogo con pitos) suelen presentarse durante el ejercicio o al terminarlo y, posteriormente, hay un periodo de 2 a 3 horas en que el asmático se encuentra bien aunque haga ejercicio.

La forma de prevenir estos ataques de asma es, además de seguir el tratamiento diario de la enfermedad, usar inhaladores de alivio o rescate (broncodilatadores de acción rápida) antes de realizar aquellos ejercicios intensos que, por experiencia propia, sabe que le desencadenan las crisis.

También, la realización de ejercicios progresivos de calentamiento previamente al inicio de la actividad deportiva puede disminuir la intensidad de estos episodios.

¿Qué pasa con el ácido acetilsalicílico y los antiinflamatorios no esteroideos?. ¿Puede tomarlos si el paciente tiene asma?

Es frecuente, en personas con asma, sinusitis y pólipos en la nariz, que presenten una reacción de las vías respiratorias superiores e inferiores que pueda ser grave o muy grave, cuando tomen ácido acetilsalicílico y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Se conoce como intolerancia ácido acetilsalicílico o a los AINE o enfermedad respiratoria exacerbada por el ácido acetilsalicílico (EREA).

Estas reacciones ocurren entre la media hora y las 3 horas después de la toma del AINE, con un empeoramiento brusco del asma, que puede ir acompañado de inflamación de garganta, congestión nasal y, a veces, por otros síntomas generales como bajadas de la tensión arterial que precisan un tratamiento urgente.

Recomendación: si eres asmático y padeces este tipo de intolerancia, debes evitar la toma de analgésicos y antiinflamatorios (medicamentos para la inflamación y los dolores) como los AINE, sin consultar previamente con tu médico. En caso necesario, puedes tomar paracetamol a dosis no mayores de 650 mg. Si se precisa tratamiento para el dolor o la inflamación, tu médico te puede aconsejar tratamientos alternativos y otros antiinflamatorios llamados inhibidores selectivos de la COX-2 que se podrían consumir tras comprobar que se toleren bien.

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