Ictus

Sobre el Ictus

Un ictus puede sacudir tu vida ¡Cuídate!

El ictus es un problema de salud que se presenta de forma brusca e inesperada en la vida de la persona. Es como una "sacudida" que sobre todo al principio, produce muchos cambios, dudas e incertidumbres.

El estilo de vida influye de manera determinante en la aparición del ictus. Por ello la prevención es el factor más importante para disminuir su riesgo. Conocer cómo se presentan los síntomas le permitirá pedir ayuda lo antes posible y conseguir que las consecuencias sean menores.


¿Qué es un ictus?

Un ictus es una enfermedad aguda producida por una interrupción brusca de la circulación sanguínea cerebral. Existen dos tipos:

  • Ictus isquémico: cuando el flujo arterial se interrumpe por un trombo originado en el lugar de la obstrucción (trombosis cerebral) o cuando el coágulo llega desde otra parte del organismo (embolia cerebral).
  • Ictus hemorrágico: cuando la arteria se rompe causando un sangrado o derrame cerebral.

En ocasiones la interrupción del flujo sanguíneo se produce de forma temporal, lo que se denomina ataque isquémico cerebral transitorio. Los síntomas duran habitualmente unos minutos y la recuperación se produce en menos de 24 horas.

¿Por qué se produce?

En la aparición del ictus influyen una serie de factores de riesgo. Algunos no se pueden modificar como: la edad, antecedentes familiares o haber sufrido ya un ictus previo.

Entre los factores de riesgo sobre los que podemos actuar, se encuentran:

  • Hipertensión arterial
  • Diabetes mellitus
  • Altos niveles de colesterol y triglicéridos
  • Arritmia
  • Obesidad
  • Consumo de tabaco
  • Consumo de drogas

Asociaciones

A continuación le facilitamos los datos de asociaciones de apoyo tras su regreso a casa. Las personas que trabajan en ellas han vivido en primera persona la experiencia que usted está viviendo ahora, no dude en contactarlas.

ATECE-ARABA

Asociación de Traumatismo Craneoencefálico y daño cerebral adquirido de Araba

Angela Figuera Aymerich 1, Bajo 2. 01010 Vitoria-Gasteiz

Teléfono 945 15 72 10

ATECE-BIZKAIA

Asociación de traumatismo craneoencefálico y daño cerebral adquirido de Bizkaia

C/ Islas Canarias 85 bajo. 48015 Bilbao

Teléfono 94 448 40 45.

ATECE-GIPUZKOA

Asociación de traumatismo craneoencefálico y daño cerebral adquirido de Gipuzkoa

Edificio Txara 1. Paseo de Zarategui 100. 20015 Donostia (Gipuzkoa)

Teléfono 943 24 56 10

FEKOOR

Coordinadora de personas con discapacidad física y/u orgánica de Bizkaia

C/ Blas de Otero 63 bajo. 48014 Bilbao (Bizkaia)

Teléfono 94 405 36 66




Icono doctoras

Autores

Coordinadora:

Susana Pinedo Otaola Médico especialista en Rehabilitación, OSI Barrualde-Galdakao.

Autores:

Izaskun Amézaga Epalza Médico especialista en Rehabilitación, OSI Bilbao-Basurto.

Esther Barbero Blanco Médico de Atención Primaria. OSI Uribe.

Begoña Bereciartua Pérez Trabajadora Social. Hospital Gorliz.

Marta Castroviejo Gutierrez Enfermera DUE. OSI Barrualde-Galdakao.

Visitación de Castro Laiz Unidad de Vigilancia Epidemiología, Delegación Territorial de Salud de Bizkaia.

Covadonga Fernández Maiztegui Médico especialista en Neurología, OSI Eskerraldea-Enkarterri-Cruces.

Mari Mar Freijo Guerrero Médico especialista en Neurología, OSI Bilbao-Basurto.

Begoña Isasi Acosta Trabajadora Social. Hospital Sta. Marina.

Lucia Laborda González Médico especialista en nutrición. OSI Eskerraldea-Enkarterri-Cruces.

Leire Ortiz Fernández Médico especialista en Rehabilitación, OSI Eskerraldea-Enkarterri-Cruces.

Maite Pacheco Boiso Jefe del Servicio de Rehabilitación. OSI Eskerraldea-Enkarterri-Cruces.

Ana Pinedo Brochado Médico especialista en Neurología, OSI Barrualde-Galdakao.

Maite Ugarte Barcina Servicio de Planificación, Investigación y evaluación. Delegación Territorial de Salud de Bizkaia.

¿Cómo se puede prevenir?

  1. Fomentar hábitos de vida saludables:
    • Realizar actividad física regularmente
    • Dieta saludable
    • Control del peso corporal
  2. Evitar hábitos nocivos:
    • Consumo de tabaco
    • Ingesta de alcohol
    • Sedentarismo
    • Exceso de calorías
    • Drogas
  3. Control periódico por su médico de las factores de riesgo cardiovascular: hipertensión arterial, arritmias, diabetes, colesterol...

¡Muy importante! Tome la medicación prescrita para el control de sus factores de riesgo cardiovascular de manera regular.

¿Cuáles son los síntomas de alarma?

La aparición brusca, repentina, de cualquiera de los siguientes síntomas puede indicar un ictus:

  • Pérdida de fuerza en brazo, pierna y/o cara
  • Pérdida de visión total o parcial en un ojo o en los dos, o visión doble
  • Pérdida o dificultad en el habla
  • Inestabilidad o desequilibrio e incapacidad para andar
  • Dolor de cabeza muy intenso
  • Sensación de hormigueo o acorchamiento en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo

¿Qué se debe hacer ante la aparición de síntomas?

Si presenta alguno de los síntomas citados anteriormente:

  • Llamar sin demora al 112.

¡El tiempo es importante, el tiempo perdido es cerebro perdido!

Aunque los síntomas desaparezcan, debe solicitar atención médica

  • Es importante anotar la hora de comienzo de los síntomas porque el tiempo transcurrido es decisivo para el tratamiento que pueda recibir.

Recuerde lo que no debe hacer:

  • No debe quedarse a la espera de que desaparezcan los síntomas.
  • No tome ningún medicamento.

Proceso de atención

El ictus comienza de forma brusca y la evolución es muy variable de unos/as pacientes a otros/as. Aproximadamente un 40 % de los/as pacientes que sobreviven al ictus presentan algún tipo de discapacidad.

El modelo de intervención del ictus incluye diferentes etapas:

La fase aguda comienza desde la aparición de los primeros síntomas y la activación del código ictus que permite acortar los tiempos de traslado al hospital, diagnóstico y tratamiento.

El objetivo básico de esta fase es realizar un adecuado tratamiento médico que consiga la estabilización clínica, evite las posibles complicaciones y prepare al/la paciente para el alta del hospital de agudos. En esta fase participan diferentes profesionales sanitarios/as del área de neurología y neurocirugía principalmente.

Existen diversos tratamientos de reperfusión arterial que permiten disolver o extraer los trombos o coágulos de sangre, posibilitando la restauración del flujo circulatorio en el cerebro y solo puede aplicarse en las primeras 3-6 horas tras la obstrucción de la arteria. El código ictus persigue que el/la paciente llegue rápidamente al hospital y, de esta forma, si el tratamiento de reperfusión está indicado pueda aplicarse.

En caso de presentar discapacidad el/la paciente será valorado/a en el hospital por el/la médico/a rehabilitador/a que estudiará las posibilidades de recuperación del/la paciente y en función de la lesión cerebral y del estado de salud decidirá el tratamiento a seguir.

En la fase subaguda, pasados los primeros días de recuperación y en caso de discapacidad puede precisar de tratamiento rehabilitador. Su objetivo es desarrollar el máximo nivel de autonomía física, recuperación cognitiva y emocional, favoreciendo la independencia para las actividades de la vida diaria. En esta etapa, en función de las necesidades participan diferentes profesionales del equipo rehabilitador (fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas...)

La última fase es la integración sociofamiliar del/a paciente. Facilitar la vuelta a una actividad laboral u ocupacional son algunas de las prioridades de la intervención en este periodo.

¿Qué ocurre en el hospital?

En un primer momento, los servicios de emergencias y de urgencias tratan de mantener estable al/la paciente, prevenir cualquier daño neurológico permanente y de estabilizarle médicamente.

Para ello al llegar al hospital de agudos el/la paciente habitualmente, es ingresado/a en el servicio de neurología del hospital; si lo precisa, se le ubicará en la Unidad de Ictus, donde pasará los primeros días monitorizado hasta conseguir la estabilización.

La Unidad de Ictus es un área del Servicio de Neurología, destinada al cuidado de pacientes con ictus durante la fase aguda (1-3 días). Los objetivos asistenciales de estas unidades son los siguientes:

  • Asegurar una atención especializada en las primeras horas del ictus.
  • Conseguir la realización de todas las pruebas diagnósticas necesarias durante las primeras 72 horas.
  • Iniciar precozmente la rehabilitación.

El objetivo de la estancia en el hospital es garantizar el cuidado del/la paciente para prevenir complicaciones y minimizar la discapacidad. Mientras tanto se evaluará la necesidad de rehabilitación y se decidirá el plan de continuidad del cuidado que necesita cada paciente tras el alta.

Desde el momento en que el/la paciente está en el hospital, la familia, con la ayuda de los/as profesionales del equipo de ictus, deberá iniciar la preparación de la vuelta al domicilio.

Secuelas y posibles complicaciones

  • Pérdida de fuerza: lo más frecuente es una pérdida de fuerza parcial o total en un lado del cuerpo.
  • Trastornos del equilibrio: dificultad para mantenerse seguro y estable, estando el paciente sentado, de pie o andando.
  • Alteraciones sensitivas y perceptivas: como sensación de hormigueo, falta de la percepción de la temperatura, del dolor o del tacto. También puede haber un desconocimiento de la posición de las extremidades en el espacio.
  • Trastornos de la visión: pérdida de la visión del campo derecho o izquierdo, o visión doble son algunos de los síntomas que pueden presentar como secuela.
  • Alteraciones del lenguaje: dificultad para comprender y/o para comunicarse o para articular palabras.
  • Dificultades para tragar líquidos y/o sólidos, lo que se denomina disfagia. Esta dificultad supone un riesgo de desnutrición, deshidratación y de presentar infecciones respiratorias.
  • Trastornos de los esfínteres: puede aparecer incontinencia urinaria, menos frecuente fecal. Es habitual la tendencia al estreñimiento.
  • Cambios en el estado de ánimo y/o depresión
  • Trastornos cognitivos: puede haber alteración en la memoria, en la orientación, dificultad para tomar decisiones.
  • Otras: fatigabilidad, alteraciones en el sueño…

Los/as pacientes con mayor afectación son particularmente vulnerables a presentar complicaciones que pueden interferir en su recuperación:

  • Dolor: lo más habitual es el dolor en el hombro de la extremidad superior que ha perdido fuerza. Un pequeño porcentaje de pacientes pueden manifestar un tipo de dolor quemante en el lado afecto, que empeora al tacto o con los movimientos, y que se denomina dolor central, y que puede aliviarse con tratamiento farmacológico.
  • Espasticidad: es una resistencia a la movilidad de las articulaciones por una contracción constante de ciertos músculos que puede ocasionar rigidez, dolor y que pueden interferir en ciertos movimientos, como por ejemplo al caminar.
  • Caídas: el riesgo es elevado en aquellos/as pacientes que presentan inestabilidad, y/o déficit visual, y/o problemas sensitivos, y/o están polimedicados/as. El riesgo de sufrir fracturas tras caídas es mayor en pacientes con ictus.

Tratamiento rehabilitador

Los y las pacientes con pérdida de autonomía personal tras un ictus deben ser valorados/as por un/a médico rehabilitador/a. La rehabilitación es un proceso limitado en el tiempo y orientado por objetivos que tiene como finalidad conseguir la máxima capacidad funcional, facilitando la independencia y la reintegración al entorno sociofamiliar y laboral, si es posible.

El proceso rehabilitador debe implicar activamente al/la paciente y a su familiar o cuidador/a principal en el tratamiento y en la toma de decisiones.

La rehabilitación debe iniciarse en fases precoces, en los primeros días de estancia en el hospital, tan pronto como la situación médica del/a enfermo/a lo permita. En función del plan de rehabilitación que se plantee en cada caso, continuará de forma hospitalaria o de forma ambulatoria, desde su domicilio o residencia. Para algunos y algunas pacientes con discapacidad severa y dificultad para el transporte en ambulancia, en algunas zonas de Euskadi se está empezando a ofrecer rehabilitación domiciliaria.

La colaboración y motivación del/la paciente en el tratamiento rehabilitador es muy importante para que sea eficaz. El objetivo fundamental de los programas consiste en recuperar al máximo la situación que el/la paciente tenía antes del ictus y, en algunos casos, ayudar al/la paciente a adaptarse al déficit residual.

Habitualmente los programas de rehabilitación integran diversas modalidades terapéuticas: fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia u otros. Los objetivos y el tiempo de rehabilitación para conseguirlos es individualizado y depende de varios factores: edad, enfermedades asociadas, situación funcional…

Es habitual que la mayor recuperación de las capacidades perdidas se produzca en las primeras semanas y meses. En general, se considera que pasados los 6 primeros meses tras el ictus no es de esperar una mejoría significativa en la situación funcional.

Preguntas habituales

¿Puedo tener relaciones sexuales?

En las primeras semanas tras el ictus es habitual que no exista apetencia sexual; una vez transcurridos las primeras semanas o meses irá recuperándose paulatinamente. Salvo excepciones, una vez estabilizado el/la paciente e iniciada la fase de recuperación, la actividad sexual es saludable. Con frecuencia la falta de deseo sexual es debida a problemas psicológicos, a algunos fármacos (pastillas para dormir o para bajar la presión arterial, antidepresivos y otros) y/o a creencias equivocadas, como el miedo a la repetición del ictus, que pueden interferir con la función sexual o causar impotencia. En tal caso es conveniente consulte con su médico/a o enfermera/o de atención primaria.

¿Puedo volver a conducir?

La posibilidad de volver a conducir de forma segura depende de las secuelas que haya dejado el ictus. A menudo las habilidades alteradas son infravaloradas o ignoradas por el/la paciente y sus cuidadores.

Los problemas visuales y de atención, la pérdida de fuerza y una velocidad de respuesta retardada son factores de peor pronóstico para poder conducir después del ictus. Siempre hay que consultar con el/la médico/a antes de volver a conducir para descartar la existencia de problemas y la posibilidad de que los fármacos que se están tomando interfieran con la conducción.

¿Puedo hacer ejercicio físico?

El ejercicio físico es beneficioso para la salud. Por ello, y de un modo progresivo, conviene caminar diariamente y realizar ejercicios físicos no competitivos, adecuados al estado en que se encuentre.

Los ejercicios para mejorar el equilibrio y la fuerza muscular mejoran la estabilidad, la movilidad del/la paciente y pueden reducir el riesgo de caídas. Se recomienda una frecuencia de ejercicio de 3 a 5 días por semana, con una duración de 20 a 60 minutos según la forma física y condiciones. Es aconsejable que hable con su médico/a o enfermera/o de atención primaria para que le asesoren al respecto.

¿Puedo volver a trabajar?

La reincorporación laboral dependerá de las secuelas que presenta tras el ictus y del tipo de trabajo desempeñado. La reincorporación a su entorno socio laboral en las mejores condiciones es siempre lo deseable. En algunas empresas la reincorporación laboral puede ser factible, con trabajos menos pesados o que se adecuen mejor a la nueva situación del/la paciente.

La incapacidad laboral tiene una serie de grados que van a condicionar el grado de cobertura:

  • Incapacidad laboral transitoria.
  • Incapacidad laboral permanente:
    • Incapacidad permanente parcial
    • Incapacidad permanente total
    • Incapacidad permanente absoluta
    • Gran invalidez

Si precisa tramitar la incapacidad permanente tiene que dirigirse a la Inspección Médica o al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) dónde le facilitaran junto con la información que precisa, los documentos que deberá presentar.

Fecha de ltima modificacin: