Trastorno Lmite de la Personalidad

¿Qué es?

Si paseo por un parque y cruzo la mirada con otra persona, mi mente de manera inconsciente procesa este hecho. Para la mayoría de las personas no tendrá gran repercusión en su rutina, se queda en “me ha mirado” y continúo mi camino, para otras será “me ha sonreído” (sigo adelante) y para otras la simple mirada se traducirá en su mente como “es el amor de mi vida” (mi felicidad es máxima) o “me odia por mi aspecto” (mi rabia es elevada). Estas diferencias vienen motivadas por la personalidad. Se entiende que la personalidad o forma de ser de la persona es el conjunto de características o rasgos psicológicos que configuran los sentimientos, conocimientos y conciencia con el que establece su modo de comportarse y la manera en que percibe y se relaciona consigo misma y con su entorno.

Que es TLP. Hombre acurrucado en el suelo cogiéndose la cabeza

Cada día recibimos gran cantidad de estímulos y hacemos una lectura interna de ellos. Esta interpretación interna tendrá un reflejo en nuestra conducta y socialización. Si es exagerada hará que nuestro funcionamiento y relaciones interpersonales sean muy complicadas. Decimos que existe un Trastorno de la Personalidad Límite (TLP) o Trastorno por Inestabilidad Emocional de la Personalidad (TIE) cuando la persona tiene una forma de ser con una tendencia a valorar los estímulos de manera excesiva y crea problemas en:

  • La experiencia interna. Se siente mal consigo misma, con angustia o insatisfacción constante.
  • La afectividad. Muestra emociones muy intensas, inestables o respuestas inadecuadas.
  • Los comportamientos y las relaciones con otras personas.

Este modo de ser y funcionar se mantiene en el tiempo. Es poco flexible. Habitualmente tiene su inicio en la adolescencia y produce malestar en la persona y en su entorno.

Las características principales son la inestabilidad emocional y la impulsividad en las relaciones interpersonales, los comportamientos y la imagen de sí misma.

Existen once tipos de trastornos de personalidad descritos, siendo el Trastorno de la Personalidad Límite (TLP) uno de ellos. Actualmente se utilizan también términos como Trastorno de Inestabilidad Emocional de la Personalidad (TIE) o Trastorno de la Regulación Emocional (TRE).

Síntomas

Los rasgos de personalidad acompañan todas las vivencias de la persona. Para confirmar un diagnóstico de TIE-TLP es necesario un nivel de gravedad de los síntomas que impida o entorpezca dar respuesta a las necesidades diarias, teniendo dificultades para afrontar los problemas y tensiones habituales. Habitualmente ocurre ante situaciones estresantes y su presencia puede durar minutos u horas.

Imagen parejas discutiendo

En la valoración se tienen en cuenta si existen al menos cinco de los nueve criterios siguientes:

1. Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado.

Estas personas son muy sensibles a las circunstancias ambientales y suelen experimentar un temor intenso al abandono o lo que perciben como posibilidad de ello (separaciones transitorias, cambios de planes…). Para evitar que ocurra puede tener reacciones con peticiones, exigencias o imposiciones excesivas (ira o angustia desproporcionadas, amenazas…).

2. Relaciones interpersonales inestables e intensas con alternancia entre los extremos de idealización y devaluación.

Suelen tener cambios drásticos en su opinión, idealizando o devaluando a las personas según perciban apoyo o rechazo (la mejor o la peor). Tienden a pensar en términos extremos (todo-nada, siempre-nunca). Esto crea un patrón de relaciones inestables, intensas y turbulentas.

3. Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo/a acusado y persistentemente inestable.

Al igual que les sucede con otras personas, tienen una imagen propia, de sus capacidades y de su afectividad muy variable. No desarrollan una identidad cohesionada y duradera: "no sé quién soy". Esto produce mucha inseguridad y hace que con frecuencia muestren cambios bruscos en muchos aspectos como obsesión con la apariencia física, planes de futuro, identidad sexual, escala de valores… Son habituales los cambios de imagen, pérdidas repetidas de trabajos, interrupciones de estudios y rupturas de relaciones.

4. Impulsividad en al menos dos áreas, potencialmente dañinas para la propia persona.

Esta impulsividad puede llevarles a conductas peligrosas de abuso de sustancias tóxicas, ingesta de fármacos, atracones de comidas, conducción temeraria, gastos excesivos… Muestran una tendencia a actuar sin tener en cuenta las consecuencias, incluyendo aquellos actos que les producen daño a sí mismos/as.

5. Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, así como comportamientos autolesivos (hacerse daño a sí mismo/a).

Las lesiones autoinfligidas (hacerse cortes, quemaduras…), las amenazas e intentos suicidas son frecuentes y a menudo son el motivo por el que se busca ayuda profesional. Esta manera de actuar suele estar motivada por miedo a la separación, al rechazo o por las expectativas de fracaso e impotencia ante los problemas. Se utiliza para reducir el intenso sufrimiento (como "calmantes") o para reafirmar la capacidad de "sentir" (creen haberla perdido).

6. Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (p. ej., episodios de intensa irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días).

El humor cambia bruscamente y con gran amplitud en la intensidad. Cuando sienten malestar muestran desesperación, irritabilidad, ansiedad, dificultad en el control de la ira, peleas verbales y físicas... La manera de comportarse es desproporcionada en relación a los estímulos que la desencadenan.

7. Sentimiento de vacío.

Suelen experimentar con frecuencia o constantemente una falta de sentido o vacío emocional que no puede llenarse con nada y que puede conducir al dolor físico o a una especie de parálisis mental. Es vivida con gran sufrimiento y expresada como desesperanza y una profunda falta de sentido de la vida.

Para compensarlo pueden buscar constantemente algo diferente que hacer, aunque con un alto nivel de insatisfacción. Muestran intensos deseos por variedad de objetos, actividades o personas.

8. Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlarla.

Los episodios de ira intensa son muy comunes y se desencadenan generalmente cuando perciben rechazo o desatención por parte de las personas que consideran importantes. Por lo general van seguidas de mucha culpa.

9. Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.

En períodos de mucho estrés pueden presentar ideas o percepciones de que alguien quiere hacerles daño, que por lo general se relacionan con una sensación de extrema fragilidad y pueden aparecer síntomas disociativos. La disociación es una sensación de estar "como fuera de sí mismo/a", con diferentes niveles como estar "entumecido/a" o hacer las cosas de manera automática, llegando incluso a no recordar sus actos. A veces este mecanismo psicológico inconsciente se convierte en una forma de protección frente a recuerdos, sucesos o sentimientos dolorosos.

Cada persona puede tener dificultades de distinta intensidad, aunque están siempre interrelacionadas

Estos criterios se pueden relacionar con áreas de funcionamiento como conducta, emociones, relaciones, identidad y pensamiento. Cada persona puede tener dificultades de distinta intensidad, aunque están siempre interrelacionadas, por lo que cada quien funcionará de manera diferente como persona única que es. A menudo, acuden a consulta por dificultades en las relaciones personales, depresión, ansiedad, trastornos de la alimentación o abuso de alcohol u otras sustancias (comorbilidad, presencia de más de una enfermedad paralelamente).

Además, relacionado con la impulsividad característica, es común abusar de alcohol y drogas en un intento de aliviar o escapar del sufrimiento. Este consumo puede propiciar los síntomas paranoides (desconfianza, sospechas injustificadas) y favorecer conductas autodestructivas como infligirse daño intencionadamente, promiscuidad sexual sin protección, conducción temeraria…

Otras veces el primer contacto es cuando las ideas de muerte están muy presentes o hay un intento de suicidio, siendo el ingreso hospitalario el punto desde donde comenzar el camino de la recuperación.

Causas

Se calcula que un 2% de las personas sufren TIE-TLP y afecta a todas las clases sociales y culturas. Actualmente, tres de cada cuatro personas diagnósticas son mujeres. Hay profesionales que opinan que algunos de los comportamientos se manifiestan de diferente manera según el género (hombres con más actos agresivos hacia otras personas que hacia sí mismos, con uso de alcohol u otros tóxicos). Esta característica específica sumada al hecho de una mayor dificultad para solicitar ayuda profesional puede llevar a que no se diagnostique o se haga con un diagnóstico distinto.

Existen factores biológicos y del entorno (ambiente invalidante) que producen una alteración de la capacidad para manejar las emociones de manera adecuada. La dificultad para llegar a desarrollar recursos para gestionar y aceptar sus emociones principalmente durante la infancia, confluye con una alta sensibilidad a los estímulos y la escasa confianza en la capacidad de respuesta.

La vivencia de experiencias traumáticas repetidas y mantenidas en largos periodos de tiempo hace que exista una mayor probabilidad de desarrollar TIE-TLP, sobre todo si esas personas carecen de figuras protectoras y no se dan experiencias reparadoras y benefactoras. No siempre que se dan estas circunstancias se desarrolla TIE-TLP, ni todas las personas con este trastorno las han sufrido.

mujer tapándose la cara

Pronóstico

Según el nivel de afectación, la persona podrá llevar una vida activa, manteniendo su trabajo, resolviendo problemas cotidianos, conservando relaciones interpersonales… o verá limitadas algunas de estas áreas. Los años de mayor repercusión del trastorno suelen ser entre los 20 y los 35 años. No es degenerativo. En la mayoría de los casos se produce una estabilización entre los 35 y 40 años, coincidiendo con una mejora de parte de los síntomas como la impulsividad.

El pronóstico varía en función de:

  • Edad de aparición, peor cuanto más joven
  • Gravedad de los síntomas
  • Presencia de adicciones
  • Existencia de conductas suicidas o lesiones autoinfligidas
  • Comportamientos que violen los derechos fundamentales de otras personas
  • Conciencia de enfermedad, aceptación
  • Colaboración de la persona en su tratamiento
mujer feliz sentada sobre libros
Los años de mayor repercusión del trastorno suelen ser entre los 20 y los 35 años

Tratamiento

El tratamiento de las personas con TIE-TLP es un proceso complejo y de larga duración. Necesita plantear objetivos e intervenciones realistas y adaptadas a cada caso particular. Cuando se cuenta con compromiso e implicación ofrece resultados, de ahí la importancia de la conciencia y aceptación de la enfermedad. Requiere esfuerzo personal y constancia. En la mayoría de los casos se solicita participación y colaboración de las personas cercanas, aunque se dan situaciones de entorno social muy empobrecido. En ocasiones precisa ingreso hospitalario.

No existe tratamiento farmacológico específico para curar o tratar este trastorno. Se utilizan medicamentos para aliviar síntomas (ansiedad, insomnio, depresión, impulsividad).

La psicoterapia consiste en utilizar la conversación para conocer la enfermedad y aprender estrategias para gestionarla. Se lleva a cabo por un o una profesional cualificada, psiquiatra o psicólogo/a. Es necesaria una relación fluida y de confianza entre ambas personas.

Hay diferentes tipos de psicoterapias que se utilizan en el tratamiento del TIE-TLP. Como ejemplo dentro de estas terapias, en los grupos de terapia dialéctica conductual, se trabajan habilidades básicas de conciencia, regulación emocional, tolerancia al malestar, efectividad interpersonal y evaluación racional de la toma de decisiones.

Las intervenciones de psicoterapia individual y grupal han demostrado su eficacia si se cuenta con la colaboración de la persona con TIE-TLP, quien debe comprender la repercusión de su manera de funcionar y relacionarse. La psicoterapia le facilitará encontrar y aprender nuevas herramientas para responder de manera regulada o adaptada. Su implicación le ayudará a asistir y participar en las sesiones, respetar las normas, ser puntual, expresarse con sinceridad, tener capacidad de autocrítica, aceptar las aportaciones del o de la terapeuta y del resto de integrantes del grupo, encontrar motivación para el cambio y poner en práctica las técnicas aprendidas.

grupo sentados en sillas hablando
Se necesita el compromiso y la implicación de la persona en su tratamiento

Cómo cuidar y acompañar

Las personas con TIE-TLP varían mucho en su habilidad para llevar una vida activa, trabajar, afrontar problemas cotidianos, interactuar y relacionarse en función de la gravedad de sus síntomas. En casos graves, es probable que se sientan incapaces de desarrollar estas actividades o necesiten ingresos hospitalarios a causa de conductas de autolesión, trastornos alimentarios severos, abuso de sustancias o intentos de suicidio.

personas sobre unas manos con corazones alrededor

Por las dificultades en las relaciones interpersonales generalmente cuentan con un soporte social escaso. Las personas del entorno se ven directamente afectadas. Buscar información en fuentes fiables o consultar con los y las profesionales de la salud que le conocen y tratan puede ayudar a comprender qué le ocurre y qué motiva su comportamiento. Será útil para no interpretarlo como una cuestión personal y ofrecer el apoyo necesario para mejorar su evolución. Además, la validación (“te entiendo”, “sé por lo que estás pasando”) por parte de amistades y familia resulta muy efectiva en la mejora de la calidad de las relaciones.

Si crees que una persona de tu entorno tiene este tipo de problema anímale a solicitar ayuda profesional.

Las siguientes recomendaciones pueden orientarte, aunque en ningún caso sustituyen a las indicaciones específicas que recibas del equipo que trata a tu familiar o amistad:

Recomendaciones para cuidar y acompañar

Conseguir un cambio

  • Ten en cuenta que será un proceso difícil.
  • La sola propuesta o perspectiva se acompañará de miedos.
  • Establece objetivos realistas y alcanzables. Resuelve grandes problemas a través de pequeños pasos, centrándote en una sola cosa en cada momento.
  • Antes de sugerir que se ha logrado un “gran progreso” o que “tú puedes hacerlo”, entiende que estos términos pueden evocar miedo al abandono.

Mantener un ambiente familiar calmado

  • Establece rutinas para las actividades en familia.
  • Mantén contacto con otras personas.
  • Busca ocasiones para el disfrute.
  • Encuentra tiempo para hablar. Fomenta conversaciones sobre temas ligeros o neutrales.
  • En situaciones de desacuerdo y crítica intercambia opiniones en tono adecuado. Evita chillos o conductas airadas.

Gestionar la crisis

  • Presta atención y mantén una actitud calmada.
  • Si recibes acusaciones y críticas por injustas que sean, entiende que no es el momento para el enfrentamiento y la pelea.
  • Ante amenazas o conductas autodestructivas habla abiertamente con tu familiar y confirma que su terapeuta las conoce.
  • Escucha y acepta sin juzgar las emociones negativas. Anímale a utilizar palabras para expresar necesidades, miedo, soledad o enfado.

Resolver problemas

  • Ayuda a la persona a tomar consciencia de sus acciones y consecuencias.
  • Invítale a encontrar una solución o forma de reparación, mejor si requiere su implicación.
  • Participa y apoya en las partes que requiera soporte.
  • Intenta que todas las personas implicadas actúen de forma coordinada.
  • Si tienes dudas relacionadas con la medicación o intervenciones terapéuticas, coméntalas con tu familiar y su terapeuta.

Establecer límites

  • Exprésate de manera directa y cuidadosa.
  • Establece límites teniendo en cuenta tu tolerancia.
  • Comparte tus expectativas utilizando un lenguaje claro y simple.
  • Ayúdale a entender que los errores forman parte del proceso de aprendizaje y asumir las consecuencias naturales de sus acciones también. Permítele aprender de la realidad.
  • Ante un trato abusivo con amenazas, agresiones, pataletas o escupitajos, aléjate. Aborda la situación más tarde, cuando la persona esté más receptiva.
  • Usa la amenaza y ultimátum solo como último recurso y únicamente cuando puedas y tengas la intención de cumplir.
  • Apóyate en su terapeuta para que te oriente.

Guía práctica para personas cercanas

Puede que la convivencia te produzca sensaciones y sentimientos desagradables. No olvides cuidarte, atender tus necesidades y mantener espacios de descanso y respiro. Si sientes que la situación te sobrepasa, busca ayuda profesional.

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