CSUR Trasplante renal pediátrico
- Unidad Transplante Renal Pediátrico
- żQué es la Enfermedad Renal Crónica Terminal?
- Docencia
- Investigación
- Resultados y puntos clave
- Asociaciones de pacientes de interés
Unidad Transplante Renal Pediátrico
La Unidad de Trasplante Renal Pediátrico del Hospital Universitario Cruces constituye el servicio terciario de referencia para trasplante renal pediátrico en el sistema sanitario público del País Vasco y de comunidades del norte de España (Galicia, Navarra, La Rioja, Cantabria, Asturias, Norte de Castilla y León y Aragón), habiendo sido designado CSUR para esta patología desde 2009.
En la Unidad de trasplante renal pediátrico del Hospital Universitario Cruces se atienden pacientes desde periodo neonatal hasta los 18 años.
La unidad cuenta con todos los especialistas necesarios para el manejo multidisciplinar del niño, para la realización del estudio pre-trasplante, la realización del trasplante renal de donante vivo o fallecido, el manejo postoperatorio y el manejo de las posibles complicaciones.
Están implicados directamente la unidad de nefrología infantil, urología de trasplante renal infantil, anestesia, radiología, laboratorio, inmunología, trabajo social y nefrología de adultos responsable del programa de trasplante renal de donante vivo.
En hospitalización contamos con unidad de cuidado intensivos pediátrico, unidad de escolares, hospitalización a domicilio y escuela hospitalaria del departamento de educación.
Debido a que muchos de los pacientes que controlamos presentan patologías complejas, contamos también con el apoyo del resto de subespecialidades de pediatría (Pediatría general, Psiquiatría/Psicología, Genética, Infectología, Gastroenterología, Cardiología, Endocrinología, Hematología, Respiratorio, Cirugía pediátrica, etc).
Asimismo, la Unidad de trasplante renal pediátrico cuenta con el apoyo de otros Servicios que pueden ser necesarios a lo largo del proceso; Medicina nuclear, Radiología intervencionista, Angiología y Cirugía vascular, Farmacia, Inmunología, Microbiología, Banco de sangre, Anatomía patológica, etc.

Unidad / Servicio
Coordinadora del CSUR
- Mireia Aguirre Meñica
Nefrología infantil
- Mireia Aguirre Meñica
- Leire Madariaga Domínguez
- María Herrero Goñi
- Leire Gondra Sangroniz
Urología de trasplante renal pediátrico
- Jesús Padilla Nieva
- Andrea Carlevaris Fernández
- Jorge García-Olaverri Rodríguez
Anestesia
- Gorka Ojinaga García
- Gorka Najarro Ajuria
- Izaskun Grijalba Ipiñazar
Coordinación de trasplante
- Maria Isabel Díaz Rico
- Kepa Esnaola Gangoiti
Inmunología
- Nerea Olivares Beobide
Genética
- Isabel Llano Rivas
UCIP
- Yolanda López Fernández
- Manuel Nieto Faza
Enfermería Trasplante renal pediátrico y quirófano de trasplante, UCIP y planta escolares.
Ubicación en el hospital y contacto con la Unidad
La unidad de trasplante renal pediátrico se encuentra ubicada en el Hospital de día de Nefrología infantil, en la 5ª planta, bloque D.

Secretaría Contacto
946006329
secretaria.nefroinfantilcruces@osakidetza.eus
¿Qué es la Enfermedad Renal Crónica Terminal?
El trasplante renal es el tratamiento de elección para los pacientes pediátricos diagnosticados de enfermedad renal crónica terminal.
La enfermedad renal en etapa terminal en niños es poco común, con una incidencia variable entre 4 - 18 por millón de niños.
Cuando un niño tiene una enfermedad renal crónica terminal y ya no es posible el tratamiento conservador, se requiere una terapia de reemplazo renal. Existen varias opciones; el trasplante renal, la hemodiálisis y la diálisis peritoneal. La elección varía con la edad y las circunstancias específicas de cada paciente y de su familia.
El trasplante renal es el tratamiento que ofrece mayores ventajas:
- Mejor expectativa y calidad de vida.
- Mejor crecimiento y desarrollo neuropsicológico.
- Evita efectos adversos relacionados con la diálisis: anemia, alteración del metabolismo óseo, calcificación vascular y enfermedad cardiovascular.
- Mejora el estilo de vida familiar, escolaridad e interacciones sociales.
- Preserva sitios de acceso vascular y peritoneal probablemente necesarios en el futuro.
- Disminuye restricciones dietéticas y de líquidos.
Así, el trasplante renal debe ser el tratamiento de elección cuando es posible su realización.
Cualquier paciente pediátrico que no presente complicaciones o enfermedades graves asociadas que condicionen su supervivencia a corto plazo, es candidato a recibir un trasplante renal cuando se den las condiciones necesarias para su realización.
Las causas más frecuentes por las que se tiene que realizar un trasplante renal en edad pediátrica son las anomalías congénitas del riñón y del tracto urinario, seguida de las enfermedades renales hereditarias (poliquistosis renal, nefronoptisis, etc.), glomeruloesclerosis focal y segmentaria y otras causas de glomerulonefritis.
En España, en los últimos 10 años, se han realizado una media de 62 trasplantes anuales, con una supervivencia del paciente de 87 % a los 10 años y una supervivencia del injerto renal de 70.5 % a los 10 años.

Tipos de donante
Existen dos tipos de donantes de riñones: donante vivo y donante fallecido.
Donante vivo
En general en pediatría los donantes sueles ser los padres, pero pueden ser otros familiares o voluntarios altruistas no emparentados.
Donante fallecido
Las personas pueden ser donantes tras haber sufrido una muerte encefálica, que es el procedimiento más frecuente, o bien tras una muerte por parada cardíaca.
Por otro lado, un trasplante renal se puede realizar de forma anticipada, es decir antes de comenzar diálisis, o puede ser realizado de forma temprana, es decir, poco tiempo después de haber iniciado tratamiento con diálisis. Ambos procedimientos tienen beneficios en salud a largo plazo.
Hay pacientes pediátricos que, por diferentes motivos, deben recibir tratamiento con diálisis por periodos más prolongados: pacientes pequeños en los que es aconsejable esperar tamaño adecuado para realización del trasplante, necesidad de cumplimentación adecuada del calendario vacunal, necesidad de acondicionamiento y reparación quirúrgica de la vía urinaria, enfermedad renal crónica de comienzo súbito o diagnóstico tardío que precisa inicio de diálisis mientras se realizan estudios y preparación adecuada del paciente, síndrome nefrótico activo, padres o cuidadores que no son capaces de cumplir con los controles, tratamiento y cuidados que requiere un niño trasplantado y otras causas menos frecuentes.
Valoración pretrasplante
Es fundamental, por una parte, la valoración adecuada del receptor, de forma multidisciplinar para intentar evitar los riesgos y complicaciones asociados al trasplante renal y por otra parte la elección del donante idóneo en cada caso, teniendo en cuenta las circunstancias específicas de cada paciente.
Se realizará una evaluación médica completa, con las pruebas complementarias de analítica y radiología necesarias para valoración de la idoneidad de la vía urológica, de riesgo inmunológico, de riesgo infeccioso, de enfermedades concomitantes, de probabilidad de recidiva de la enfermedad de base en el injerto renal, de riesgo trombótico, de riesgo vascular y una valoración psicosocial para garantizar que el paciente sea buen candidato para un trasplante y detectar problemas para que puedan corregirse antes del trasplante. Además, en la edad pediátrica generalmente hay que esperar que el niño alcance un peso mínimo (10-12 kilos) para poder realizar el trasplante.
Cuando la tasa de filtración glomerular disminuye a menos de 30 ml/min/1.73 m2 (la tasa normal es alrededor de 100 ml/min/1,73), se inicia la preparación del niño y de la familia para el trasplante renal.
Si el paciente proviene de un hospital sin programa de trasplante renal lo aconsejable es que sea remitido cuando la tasa de filtración glomerular disminuye a menos de 30 ml/min/1.73 m2 o cuando se prevea la necesidad de tratamiento sustitutivo en los siguientes 12 meses.
Se puede realizar el estudio en el centro de origen antes de ser incluido en la lista de espera, en coordinación con su nefrólogo infantil. En este caso, se precisará un informe clínico detallado y completo (con imágenes si es preciso) de todos los estudios complementarios realizados.
En cualquier caso, se realizará al menos una visita previa antes de entrar en lista de espera para valoración por los equipos de nefrología infantil, anestesia y urología. En esta visita se explicará todo el proceso del trasplante renal y se darán indicaciones necesarias para cuando llegue el momento del trasplante.
Se requiere, además, firma de los consentimientos informados y presentación del caso en el Comité multidisciplinar de trasplante renal.
En la etapa pediátrica, se intenta realizar el trasplante renal en fase pre-diálisis, y de ser necesaria, debe intentarse que la estancia en programa de diálisis sea lo más corta posible. El paciente se incluye generalmente en la lista de espera de donante fallecido cuando su filtrado glomerular desciende a 10-15 ml/min/1,73 m2, una vez haya completado su valoración pre-trasplante.
El receptor pediátrico tiene prioridad frente al receptor adulto, por lo que los tiempos en lista de espera son generalmente más cortos que los existentes en las listas de adultos.
Durante el estudio pre-trasplante y una vez trasplantado, si el paciente es de otra comunidad y dependiendo de la misma, se realiza el control en este centro o en su centro de origen en coordinación con su médico de referencia.
Si una persona desea donar un riñón, esa persona también deberá realizarse una evaluación completa para saber si es compatible y si está lo suficientemente sano para donar. Esta valoración se realizará por el médico nefrólogo de adultos encargado del trasplante renal de donante vivo de este centro.
Transplante renal
Cuando se realiza un trasplante de riñón, se coloca un riñón sano dentro del cuerpo para que realice el trabajo que los riñones propios ya no pueden hacer.
El itinerario previo al trasplante es diferente si se trata de un trasplante con donante vivo o con donante fallecido.
La cirugía se realizará de forma programada en un horario conveniente el mismo día en el donante y en el receptor. El paciente ingresará en la planta de pediatría y se realizan indicaciones de tratamiento crónico y sueroterapia que sean necesarios, tratamiento inmunosupresor (que habrá iniciado unos días antes) y de profilaxis previo a la realización del trasplante. La intervención quirúrgica es una cirugía importante tanto para el donante como para el receptor. Como en cualquier operación, existen algunos riesgos de los que se informará previamente. En general, una persona sana que dona un riñón puede llevar una vida normal una vez que se recupera de la intervención y deberá seguir un control periódico clínico y analítico para asegurar que la donación no tiene repercusión en su salud.
Recibir un riñón de un donante vivo puede funcionar más rápido y ser mejor. Un riñón de un donante vivo puede durar más que uno de un donante fallecido.
Una desventaja de la donación en vida es que una persona sana debe someterse a una cirugía para que le extirpen un riñón sano. El donante necesitará algo de tiempo para recuperarse antes de poder volver a trabajar y a realizar otras actividades. No obstante, los avances recientes en cirugía (a menudo llamada cirugía mínimamente invasiva o cirugía laparoscópica) implican incisiones muy pequeñas. Esto significa hospitalizaciones y tiempo de recuperación más breves, menos dolor y un regreso rápido a las actividades usuales. Los donantes vivos suelen tener sentimientos positivos sobre su donación.

Para recibir un riñón de un donante fallecido, el paciente será incluido en una lista de espera una vez que se haya realizado la evaluación para recibir un trasplante. Desde el momento en que se incluye en la lista hasta que se encuentra un riñón, es posible que haya que realizar algún tipo de diálisis.
En el caso de un procedimiento de trasplante renal de donante fallecido, tras la obtención de un potencial órgano, se cotejará con los pacientes en la lista de espera y se seleccionará al paciente más adecuado en función de la misma.
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Alarma de trasplante renal
Cuando existe una alarma de trasplante renal de donante fallecido se avisa a la familia, si el paciente no tiene ninguna contraindicación (fiebre, infección activa, etc) acudirá para ingresar en la planta de hospitalización de pediatría. Una vez ingresado es valorado por el nefrólogo infantil de guardia, quien realiza valoración clínica, solicita pruebas complementarias necesarias pre-trasplante y realiza indicaciones de tratamiento crónico y sueroterapia, tratamiento inmunosupresor y de profilaxis previo a la realización del trasplante.
Se explica a la familia de nuevo todo el proceso del trasplante y se resuelven dudas o inquietudes.
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Compatibilidad
Una vez que se tenga el resultado definitivo de las pruebas de compatibilidad (crossmatch) y la valoración por parte de Urología del riñón, si todo es favorable, se trasladará el paciente a quirófano para la realización del trasplante renal.
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Cirugía del transplante renal
Una vez en quirófano para la implantación del injerto renal, bien de donante vivo o fallecido los pasos a seguir son iguales.
Durante el procedimiento de trasplante renal, el cirujano coloca el nuevo riñón en la parte inferior del abdomen (generalmente en el lado derecho). Posteriormente, conecta la arteria y la vena del riñón a los vasos sanguíneos abdominales del receptor según la edad y tamaño de este: en niños mayores, a vasos ilíacos externos; en niños pequeños, a vasos ilíacos comunes, y en los receptores de menor peso y talla, a aorta y vena cava. A continuación, se realiza la conexión del uréter (conducto que lleva la orina) a la vejiga urinaria.
La operación lleva alrededor de cuatro horas. Tras el quirófano el paciente será trasladado a la UCIP, donde permanecerá los primeros días del post-operatorio, posteriormente se trasladará a la planta de pediatría donde permanecerá hasta el alta hospitalaria, aproximadamente se completarán dos semanas si no surgen complicaciones que pueden alargar el ingreso.
Si el riñón proviene de un donante vivo, debería comenzar a funcionar de inmediato. Un riñón de un donante fallecido puede demorar un poco más en comenzar a funcionar, de dos a cuatro semanas o más. Si eso sucede, es posible que se necesite diálisis hasta que el riñón comience a funcionar. El niño/a podrá estar acompañado por uno de los padres las 24 horas de día.
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Traslado a la UCIP
Durante su estancia en cuidados intensivos estará monitorizado, con varios accesos venosos, drenaje de la zona quirúrgica, un catéter del trasplante renal y sonda urinaria, que se irán retirando progresivamente.
Recibirá la analgesia que precise, continuará con el tratamiento inmunosupresor y con sueros y otras medicaciones intravenosas. Se realizarán controles analíticos para comprobar la función renal y ecografías y otras pruebas de imagen si son necesarias. Recibirá información de la evolución y el tratamiento, así como de las complicaciones si éstas aparecieran.
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Si la evolución es adecuada
Si la evolución es adecuada, en los primeros días empezará a tomar líquidos y alimentos y las medicaciones se irán cambiando a vía oral.
Tras el trasplante el paciente deberá tomar diversos tratamientos. Para evitar que el sistema inmunitario del cuerpo ataque o rechace el riñón donado, se deben tomar medicamentos para que el sistema inmunitario esté menos activo (llamados inmunosupresores). Sin ellos, el sistema inmunitario consideraría al riñón donado un “agente extraño” en el cuerpo y lo atacaría para estropearlo.
Los medicamentos para evitar el rechazo pueden tener algunos efectos secundarios, que por lo general son controlables.
Además de los medicamentos inmunodepresores, también tomará otros medicamentos durante los primeros meses para protegerse contra infecciones, medicamentos para la hipertensión arterial si son necesarios y cualquier otra medicación que su médico considere necesario.
Durante el ingreso y previo al alta se darán indicaciones precisas con material de apoyo con respecto a los siguientes aspectos:
- Medicación inmunosupresora
- Cuidados generales
- Cuidado de la herida quirúrgica
- Alimentación adecuada
- Ejercicio físico
- Escolarización
- Hábitos de vida saludables
- Medidas preventivas para evitar infecciones
- Medidas preventivas para evitar enfermedades malignas
- Motivos por los que debe acudir a la urgencia del hospital
- Inmunizaciones posteriores al trasplante renal
- Medios de contacto con la unidad de nefrología infantil
- Citas para control al alta
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Alta
Una vez que regresa al hogar, comienza la tarea más importante: el seguimiento, que debe ser periódico y mantenido a lo largo de la vida. Para que el trasplante resulte exitoso, se deberán realizarse controles regulares, en especial durante el primer año.
Si la evolución es buena, se controlará de forma semanal durante el primer mes, de forma quincenal hasta los 3 meses y posteriormente de forma mensual hasta cumplir el primer año. Tras el primer año los controles se realizarán cada 2 meses hasta la transferencia a adultos. Si se detecta alguna complicación los controles se adecuarán a la frecuencia que sea necesaria.
Se recomendará durante los primeros 3 meses exclusión escolar (realizándose solicitud de escolarización domiciliaria), evitar lugares concurridos (especialmente locales cerrados) y exposición a animales.
Las personas que reciben un trasplante deben seguir una dieta saludable para el corazón (baja en grasas y en sal), con ingesta de proteínas adecuada y beber mucho líquido. Si tiene diabetes u otros problemas de salud, puede tener algunas restricciones alimenticias.
Para evitar el rechazo del injerto renal es necesario el uso de inmunosupresión de forma continuada, con la utilización de varios medicamentos (en general tacrolimus, micofenolato mofetilo y corticoides), que puede provocar efectos secundarios. Además, se tiene un mayor riesgo de contraer infecciones y ciertos tipos de tumores, por lo que se realizan medidas preventivas y controles para detección precoz y manejo de los mismos.
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A largo plazo
A largo plazo, el manejo óptimo del paciente pediátrico trasplantado renal incluye la prevención de rechazo y de infecciones, identificación y reducción de los efectos cardiovasculares y metabólicos de la terapia de inmunosupresión prolongada, así como, conseguir un crecimiento y desarrollo óptimos y asegurar un proceso adecuado de transición a una unidad de adultos para continuar con su seguimiento.
Si bien la mayoría de los trasplantes son exitosos y duran muchos años, el tiempo que duren puede variar según la persona y las complicaciones que se vayan presentando a lo largo del seguimiento. Muchas personas necesitarán más de un trasplante de riñón durante su vida.

Docencia
Los profesionales implicados en la atención del trasplante renal combinamos la actividad asistencial con la docencia y la investigación para ofrecer una mejor atención a nuestros pacientes.
En cuanto a la Docencia, desde la unidad se imparte:
- Formación universitaria de grado: Universidad del País Vasco.
- Formación en el programa acreditado MIR de Pediatría y sus áreas específicas: Hospital Universitario Cruces.
- Formación en el programa acreditado MIR de Urología: Hospital Universitario Cruces.
- Formación universitaria postgrado. Máster de Formación Permanente en Nefrología Pediátrica. Universitat Rovira i Virgili. AENP. IPNA.
- Participación en actividades formativas para el resto de profesionales de la salud en diferentes ámbitos (a nivel local, nacional e internacional).
- Participación en actividades formativas/informativas para las Asociaciones de Pacientes.
Investigación
GRUPO DE INVESTIGACIÓN ADSCRITO AL INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN BIOBIZKAIA:
Enfermedades renales hereditarias y Raras.
Además de investigación en otras áreas, se participa en proyectos de investigación en el área de trasplante renal pediátrico:
- Desarrollo de un SATD para la traslación del conocimiento basado en patrones clínicos, metabolómicos y transcriptómicos en trasplante renal Instituto de Salud Carlos III.
- Identificación mediante diferentes estrategias ómicas de biomarcadores que permitan la mejora en la individualización de tacrolimus en pacientes pediátricos con trasplante renal. Instituto de salud Carlos III.
- Ensayo clínico internacional multicéntrico: “A Phase II, randomised, open-label, multicentre study to assess the reactogenicity, safety and immunogenicity of GSK's paediatric Herpes Zoster subunit candidate vaccine (PED-HZ/su) when administered intramuscularly on a two-dose schedule to immunocompromised paediatric renal transplant recipients from 1 to 17 years of age”.
- INTERKID-CMV: “Interferon CMV monitoring in Pediatric Kidney Transplantation”.
Resultados y puntos clave
Resultados
En las últimas décadas han mejorado los resultados de supervivencia de los pacientes y del injerto renal gracias a los avances en múltiples campos, con muchos retos que todavía quedan por conseguir para lograr alargar la vida útil de los trasplantes renales.
La supervivencia del injerto en el registro europeo es del 86.3% a los 5 años y del 73.2% a los 10 años. En el registro americano la supervivencia del injerto renal el de 76,6% a los 7 años.
En España, en los últimos 10 años, se han realizado una media de 62 trasplantes anuales, con una supervivencia del injerto renal de 82.4% y 70.5 % a los 5 y 10 años respectivamente.
Los resultados en nuestro Hospital son una supervivencia del injerto renal a 5 años del 100% en pacientes menores de 6 años, del 91,4% en pacientes entre 6 y 14 años y del 83,1% en pacientes mayores de 14 años. La supervivencia del injerto renal es menor en la adolescencia, en la que el rechazo del riñón por falta de adherencia al tratamiento inmunosupresor es la primera causa de pérdida del riñón.
La supervivencia del injerto es, de forma universal, sensiblemente mejor en el trasplante con donante vivo emparentado que con el fallecido.
Transferencia del paciente a nefrología adultos
El paciente deberá ser transferido a un servicio de nefrología de adultos con experiencia en seguimiento de pacientes trasplantados alrededor de los 18 años. La transferencia se realizará siempre que sea posible con el paciente en situación clínica y terapéutica estable. En aquellos pacientes en los que exista alguna incidencia, se puede diferir el traslado unos meses hasta que el paciente se encuentre controlado. Si fuera previsible la necesidad de iniciar diálisis crónica, este tratamiento se iniciará en el servicio de adultos que vaya a ser responsable del control del paciente.
El momento y el centro elegido para trasladar al paciente dependerá de la situación clínica del paciente, de la función renal del injerto y lugar de residencia del paciente.
Si el paciente va a ser enviado a una consulta de trasplante renal de otra comunidad se contactará con el médico responsable del nuevo servicio para comunicarle la transferencia del paciente.
Se realizará un informe completo de alta médica detallando la historia médica del paciente y la evolución pormenorizada de su trasplante renal. Se anexarán informes de ingresos y exploraciones complementarias relevantes.
La información más relevante de su historial se entrega al paciente en un informe de transición que asegura una adecuada atención a sus necesidades en cualquier momento o situación en la que no sea posible el acceso a sus datos informatizados. Se anexará si se considera necesario los informes de ingreso y pruebas complementarias relevantes.
Puntos clave
- El trasplante renal anticipado es el mejor tratamiento en la actualidad para el paciente pediátrico en insuficiencia renal severa.
- Es necesario una valoración adecuada y completa del paciente para disminuir los posibles riesgos del trasplante.
- Se individualizará cada caso para seleccionar el donante más adecuado a las circunstancias del paciente.
- Es necesario un buen seguimiento y apoyo a largo plazo del receptor pediátrico, con una transferencia programada a Nefrología de adultos alrededor de los 18 años.
Fecha de última modificación:



